Pensamientos, reflexiones, ideas,viajes, noticias, fotografías y pequeños relatos de la bulliciosa cabeza de Isabel Esperanza.
UN LUGAR PARA SOÑAR
puesta de sol en la Alhambra
viernes, septiembre 07, 2007
Mis noticias de la semana
jueves, agosto 30, 2007
Superando retos
http://www.valencianoticias.com/search/node/dos+triatletas+valencianos
http://www.europasur.com/149444_ESN_HTML.htm
Mi hermano Apolo es un ser excepcional, bueno, mis cuatro hermanos lo son, pero sus continuos retos hacen que él sea el que más destaque, aunque, como ya he dicho antes, tengo cuatro tesoros de hermanos de los que me siento muy orgullosa, y por ende, de mis padres, que han conseguido hacer de todos nosotros muy buena gente.
Como he dicho al principio, mi hermano siempre ha estado en una continua lucha, superando obstáculos, y no sólo en el deporte, también en la vida ordinaria. En el colegio todos decían que no valía para estudiar, que siempre estaba en las nubes (o en la Luna, como su nombre indicaba), que no merecía la pena que siguiese... pero él continuó. No se veía capacitado para hacer una carrera, y optó por estudiar un ciclo de formación profesional. Pero, descubrió que tenía una facilidad extraordinaria para los idiomas, y se marchó a estudiar fuera. Consiguió varios trabajos, y prosperó hasta llegar a ser director de exportaciones de una empresa, para lo que sacó tiempo y fuerzas de donde no había y estudió y se preparó a conciencia.lunes, agosto 20, 2007
martes, agosto 14, 2007
La vida Bárbara
Puede decirse que el cumpleaños de Laura, como fiesta, fue todo un éxito. Acudieron a la cita más de una treintena de amigos, compañeros de trabajo y conocidos de la homenajeada, todos portando algún regalo para la anfitriona y la mayoría añadiendo algún licor con alto contenido etílico a la ya de por sí amplia bodega. He de reconocer que la selección musical escogida por Nacho fue del agrado de la mayoría, incluyéndome yo misma entre los adeptos, y que todo el mundo bailó al compás de las melodías seleccionadas. Las ensaladas, canapés y demás viandas preparados por nosotras debieron ser también del gusto de todos los presentes, porque desaparecieron con gran rapidez de las bandejas. El buen ambiente, la diversión y la juerga se prolongaron hasta muy altas horas de la madrugada, cuando el cansancio y el exceso de alcohol hicieron estragos entre nosotros. Pese a todo, hubo quien decidió continuar la juerga por separado en alguno de los locales nocturnos - o más apropiado sería decir diurnos - situados entre la urbanización donde nuestra amiga tenía su chalet y Madrid.
Sería acertado decir que la mayoría de los asistentes se marcharon de la fiesta con un buen sabor de boca, aunque no en el sentido literal, claro.
Sin embargo, yo he de decir que en lo que se refiere a mis planes, la fiesta no cumplió todas las expectativas que yo deseaba.
Es cierto que un considerable número de los invitados eran del sexo masculino, pero hay que tener en cuenta que algunos de ellos se presentaron con sus parejas, lo que los hacía totalmente descartables para mis intenciones. Eliminados los “comprometidos” quedaron un grupo de solteros entre los que encontré a los especimenes más variopintos.
El primero en acercárseme fue un viejo conocido, José Hidalgo. Un grupo de viejas amigas estábamos charlando animadamente sobre algo intranscendental, cuando mi antiguo compañero de Facultad se aproximó para piropearme efusivamente y pedir mi opinión a cerca del original retrato que había regalado a mi amiga Laura. Decidí ser educada y mentí, y tanto pareció complacerle mi respuesta que me invitó a acudir a su estudio para poder realizarme un retrato, a ser posible un desnudo. Tardé mucho tiempo en conseguir quitármelo de encima, tuve que recurrir con miradas de auxilio a la ayuda de mis amigas, pero en toda la noche ya no cesé de notar como su mirada me desnudaba y me colocaba en las más incómodas y extrañas poses.
Con el ánimo todavía muy alto pese a mi paréntesis con Pepito Hidalgo, decidí que era yo quien debía dar el primer paso para acercarme a alguno de los candidatos. El elegido fue un chico que me había impactado desde el primer momento. Tenía un aire un poco ausente, parecía no cuadrar del todo bien en la fiesta, pero resultaba extrañamente atractivo pese a su larga y lacia melena de color pajizo y las gafas redondas, algo pasadas de moda, pero que le daban un aire a medio camino entre intelectual y místico. Aproveché un cambio de música para acercarme a él y hacerle algún comentario nimio sobre la comida. Noté en seguida que pareció sentirse halagado de que alguien como yo hubiera reparado en él, y rápidamente comenzamos a mantener una conversación. Al principio hablamos sobre generalidades, pero muy pronto comencé a aburrirme mientras él me soltaba un tedioso discurso sobre los compromisos sociales, las diferencias de clases y el tercer mundo, un tema por el que yo nunca sentí una especial preocupación y que me parecía totalmente inadecuado para una fiesta. El muchacho al que yo creí un compañero de trabajo de Laura resultaba ser uno de los amigos de Nacho, con una concepción de la vida bastante parecida a la de él, tan diferente de la mía. Creo que ya empezaba a bostezar cuando Laura apareció como un salvavidas con la excusa de presentarme a alguno de sus compañeros de trabajo.
Mi buena amiga se me llevó hacia un pequeño corrillo, estratégicamente situados junto a las bebidas estaban los que resultaron ser sus compañeros de trabajo. Me los fue presentando uno a uno, e hizo especial hincapié en un tal Alfredo, con el que según ella tendría mucho puntos en común ya que las familias de ambos procedían de Santander. He de reconocer que a primera vista Alfredo me gustó. Destacaba un poco entre la multitud, porque era el único que había acudido vistiendo traje y corbata, pero resultaba elegante, con su pelo engominado y oliendo divinamente. Estuvimos hablando un largo rato, y nos intercambiamos los teléfonos, pero de pronto, desapareció de la fiesta, eso sí, él solo, y volví a quedarme como estaba, compuesta y sin novio. El resto de los compañeros de Alicia habían acudido con sus respectivas parejas, algunas de las cuales trabajaban también en la misma empresa, salvo un chico al que todos llamaban “Pi”. El tal “Pi” era el típico gracioso, y verdaderamente, no tenía el menor interés en conocerle en profundidad.
Cuando Alfredo desapareció de la fiesta me quedé un tanto desconcertada, así que para recobrar el ánimo me dirigí al grupo formado por mis viejos amigos. La mayoría están ya casados o a punto de hacerlo, pero pasamos un buen rato recordando viejos tiempos y bailando la música de nuestra adolescencia y juventud, la música de los años `80, que con tanta maestría estaba pinchando Nacho. Estábamos dejándonos llevar por sonidos de grupos ya desaparecidos cuando hizo su entrada al garaje un hombre incapaz de pasar desapercibido en cualquier ambiente. Era un hombre excesivamente alto y corpulento, aunque no era grueso ni estaba deforme. Sus manos, en las que portaba un paquete deliciosamente envuelto eran las más grandes que yo nunca había visto, y su cara se unía al tronco sin dejar distinguir claramente el cuello. Sin embargo, su cara expresaba bondad, tal vez por sus mejillas excesivamente coloradas y la ausencia de toda sombra de barba.
Entró portando el primoroso paquete y una amplia sonrisa y saludó a todos con una voz profunda y grave, una voz que retumbaba. Se dirigió sin vacilar hacia Laura, y le abrazó al tiempo que la elevaba un par de palmos del suelo. Casi todos los presentes nos quedamos petrificados, pensando en que le iba a hacer daño, y de pronto, le estampó un par de ruidosos besos a los que Laura respondió de igual manera. Aquel gigante se echó a reír estrepitosamente, de tal manera que se podían escuchar sus carcajadas desde puntos bastante alejados.
Tras su particular entrada, la fiesta recobró su tono habitual, aunque su voz sonaba por encima de todas las demás. Yo no podía quitarle ojo, me sentía extrañamente hipnotizada por aquel ser descomunal, que sin embargo se movía con bastante gracia en la pista y que parecía conocer a todo el mundo.
Lo reconozco, estaba intrigada. Laura me sacó de dudas. Alejadas de oídos indiscretos en el cuarto de baño de la primera planta de la casa, me explicó, a grandes rasgos, que Pedro, pues ese era el nombre del gigantón, era uno de sus amigos de la infancia, vecino de la urbanización, y resultaba ser además uno de los socios de la compañía para la que mi amiga trabajaba como informática. Pedro, al parecer, era un buen partido, pues además de tener una participación en esta sociedad, era propietario de otras dos empresas y tenía una pequeña ganadería que le rentaba unos buenos beneficios. Y, lo más importante, estaba soltero. Con estos antecedentes, es lógico que insistiese en ser presentada a él, y aunque Laura rezongueó un poco, terminó por acceder a mis deseos, para lo cual, y aprovechando mi estancia en los lavabos me retoqué un poco.
Cuando nuestra común amiga nos presentó alabó todas mis virtudes ante él, haciendo especial mención a mi buen gusto tanto en lo referido a la decoración como al arte. A Pedro esto pareció interesarle, pues no en vano, una de sus empresas se dedicaba a la fabricación y venta de muebles. Estuvimos hablando unos minutos del tema, me pidió mi teléfono y la dirección exacta del estudio de decoración, pero no conseguí retenerle más de diez minutos seguidos, pues parecía ser una persona muy sociable y todos querían contar con su presencia.
En el fondo, me molestó, y tampoco sé muy bien por qué. Realmente no me gustaba, más bien al contrario, su físico llamaba la atención pero no resultaba atractivo, pero, por otra parte me disgustaba su indiferencia hacia mí. ¿Cómo un hombre como aquel podía ser insensible hacia los encantos de una mujer como yo? Además, estaba claro que entre todos los asistentes a la fiesta, este era el que más convenía a mis planes, y por tanto, a mí.
Un poco desilusionada me refugié en un vaso de ron con cola. No fue suficiente, aquel cubata no había conseguido alegrarme, así que lo intenté con un segundo. Hubiera seguido hasta acabar con la botella de no ser por Alicia, que me invitó a unirme de nuevo al grupo de rompepistas.
Las horas iban pasando sin darnos cuenta. Poco a poco la gente fue abandonando el lugar, y cada vez el intercambio de besos y despedidas resultaba un poco más corto. Llegó un momento en que el número de invitados se había reducido a algo menos de la mitad, la fiesta estaba decayendo. Un pequeño grupo aprovechamos para descansar y hablar en un tono más relajado sentados sobre los viejos cojines. La voz de Pedro resonó desde la otra esquina del garaje invitando a tomar una última copa en un lugar diferente, a lo que unos cuantos se apuntaron, y Alicia aprovechó el momento para insinuarse y conquistar al tal “Pi”, objetivo que cumplió sin excesivo esfuerzo. El cansancio, el exceso de alcohol y el sueño terminaron por vencernos, y de ese modo, la fiesta concluyó.
A la mañana siguiente, cuando desperté resacosa descubrí que Alicia no había dormido en la habitación, y que contábamos con una persona más para que nos ayudase a recoger los restos de la fiesta. Al parecer, la única persona que había dormido sola era yo.
sábado, agosto 11, 2007
El abuelo
nciador ¡coño! para remarcar con énfasis cualquiera de sus afirmaciones. Cuando algo le sorprendía o le llamaba la atención, simplemente dejaba escapar un ¡coño! y con eso tenía bastante. Y, cuando quería que algo quedara bien claro empezaba la perorata con un ¡coño! que llamaba la atención de su interlocutor.La vida Bárbara
La primera en despertarse fue Bárbara, pero al encontrarse en casa ajena no se atrevió a levantarse. Pasadas las doce del medio día oyó ruido en la cocina y decidió salir de la habitación. Pero, para su sorpresa, no se encontró con la anfitriona, si no con el eterno novio de ésta, Nacho. Se saludaron con frialdad. Nacho le indicó donde podría encontrar lo necesario para prepararse un desayuno y mientras, siguió ordenando las provisiones que había traído del cercano pueblo de cara a la fiesta.
Bárbara estaba sirviéndose una taza de café con leche cuando hizo su aparición en la cocina Laura. Al encontrar en ésta a su novio no pudo disimular su sorpresa ni su alegría, y le dedicó una efusiva bienvenida, tanto que pareció ignorar la presencia de su invitada.
Poco después y con aspecto de gran somnolencia hizo su entrada en la cocina Alicia. Los cuatro juntos se sentaron alrededor de la mesa de la cocina para degustar humeantes tazas de café y tostadas con mermelada, mientras hablaban de los viejos tiempos y de la fiesta que se preparaba.
La presencia de Nacho parecía incomodar bastante a la otrora dicharachera Bárbara. No eran pocas las desavenencias que habían tenido a lo largo de los años. Nacho había acusado en numerosas ocasiones a Bárbara de egocéntrica, malcriada, caprichosa, materialista, superficial, prepotente y engreída, entre otras lindezas. Por contra, ésta le acusaba de ser una persona excesivamente egoísta, inmadura, inestable, soñadora, sin ambiciones ni aspiraciones, fantasiosa, atolondrada, imprudente e irreflexiva, un tarambana oportunista. Sinceramente, la química entre ellos no funcionaba.
Una vez que hubieron terminado de desayunar empezaron con los preparativos de la fiesta. Por común acuerdo habían decidido celebrarla en el sótano, que hacía las veces de garaje y de trastero. El acondicionar el local les llevó varias horas de intenso trabajo, pero una vez que hubieron terminado la tarea comprobaron que el resultado había merecido la pena. Después improvisaron mesas con dos viejas puertas, borriquetas de madera y manteles de papel, colocaron los cojines de un desvencijado sofá en una de las esquinas creando una relajante zona de descanso y cubrieron buena parte del techo con globos de colores. Mientras las chicas se encargaban en la parte superior de preparar aperitivos y ensaladas, Nacho se quedó en el sótano instalando el equipo de música y seleccionado los discos que amenizarían la fiesta.
Prácticamente estaba todo preparado y todavía quedaban varias horas para que llegaran los primeros invitados. Laura y Nacho prefirieron echarse una plácida siesta mientras que Bárbara y Alicia descansaban viendo la televisión en el salón, pero pronto acabó venciéndoles el cansancio y las dos acabaron dormitando en el sofá con el eco de las voces de una vieja película como fondo.
Cuando se despertaron Laura y Nacho ya estaban apropiadamente vestidos y habían comenzado a bajar las botellas y la vajilla de plástico. El tiempo se les estaba echando encima, y ellas empezaron también a arreglarse.
Bajo el chorro de la ducha Bárbara decidió aparcar momentáneamente las diferencias con Nacho para concentrarse en disfrutar de la fiesta y de los amigos. La hora de la verdad estaba llegando, era el momento de enterrar a la deprimida y resentida Bárbara y hacer emerger de nuevo a la joven con ganas de diversión. El cumpleaños de Laura era la excusa idónea para volver a relacionarse con gente de su edad, y tal vez, ¿por qué no? de poner nuevamente en funcionamiento sus armas de seducción.
jueves, agosto 09, 2007
martes, agosto 07, 2007
¿Quién acudirá al funeral de la turista española fallecida en Egipto?
Pero, eso que se lo expliquen a los familiares y amigos de Mª Dolores, a la que, por cierto, nadie desde España le recomendó que viajara con escolta militar, como era preceptivo en Yemen, a la que, seguramente, nadie la tachó de insensata por querer viajar a Egipto a conocer las monumentales pirámides.
Por supuesto, los accidentes ocurren, y el peligro acecha en cualquier lugar, también ha habido fallecidos este verano en las tranquilas aguas del Mediterráneo, y en cientos de carreteras de todo nuestro país, y que yo sepa, los príncipes no han acudido al entierro de ninguna de esas personas.
jueves, agosto 02, 2007
La fama a cualquier precio

miércoles, agosto 01, 2007
Contra el fuego

¿Cómo puede considerarse ser humano un tipo que prende fuego de manera intencionada a un bosque, una pinada o, simplemente un monte? No hay nada más destructivo ni más incontrolable que un incendio en el monte, no sólo acaba con miles de plantas y árboles, destruye la tierra, que queda calcinada e inservible por mucho tiempo, acaba con animales, cultivos, casas,
la vida, los sacrificios e ilusiones de muchas personas, el oxígeno que respiramos, pero sobre todo, acaba lentamente con nuestro futuro.
Lo más terrible de todo es que el pirómano de Gran Canaria ha resultado ser un empleado forestal que finalizaba su contrato en el mes de
Octubre. Una persona para vigilar que nada ocurriese en los montes ha acabado con miles de hectáreas, arrasando pinares, matorral, casas, pueblos y todo lo que el fuego ha encontrado a su paso.¡Qué paradoja! Aquel que debe prevenir los incendios ha sido el causante del mayor fuego en Canarias, y, alega que lo hizo para que le renovaran un contrato laboral. Señor mío, esas no son formas, no ha dejado usted ya nada que vigilar, ni a partir de octubre, ni el año que viene, ni en mucho tiempo, y no sólo no ha defendido su trabajo, sino que ha acabado con el de muchísimas otras personas, y lo peor, ha marchitado las ilusiones de miles de vecinos, y, a todos, nos ha acortado un poco más la vida.
Canarias seguirá siendo un paraíso, se repondrá de este incendio y su principal fuente de riqueza, el turismo costero, no se verá afectado, pero, el
que ha recorrido el interior de Gran Canaria y se ha topado con sus pinares, con las verdes cumbres de Tirajana, con los paisajes de sus barrancos, a partir de ahora echará de menos toda esa exuberante vegetación.Este post está acompañado de algunas imágenes de algo que me temo que el fuego ya ha extinguido.
lunes, julio 30, 2007
La vida Bárbara
Regresó a su vivienda con el tiempo justo de darse una buena ducha, cambiarse de ropa y meter lo imprescindible en el bolso de viaje. Laura, al saber que Bárbara acudiría a su fiesta de cumpleaños, les había invitado a pasar todo el fin de semana. Las tres eran amigas desde los tiempos del colegio, y aunque en los últimos años el contacto había sido limitado, nunca habían perdido la buena relación de camaradería que siempre había existido.
A las siete y media, con puntualidad casi británica, Alicia pasó a recoger a Bárbara. Cargaron el bolso en el maletero y se encaminaron, plano en mano, hacia el chalet de Alicia. Cuando llegaron a la N-II el atasco era de grandes proporciones, al coincidir el viernes con el comienzo del mes y un tiempo espléndido. La noche prácticamente se les había echado encima cuando llegaron a la urbanización que Laura les había indicado. Les costó mucho dar con el chalet en cuestión, pero por fin lo hallaron. Una expectante Laura les estaba esperando en la puerta. Cuando se bajaron del vehículo las tres se fundieron en un gran abrazo.
Volvían a ser las tres niñas de siempre, sólo que con bastantes años más.
Una vez instaladas comenzaron a hablar. Las tres tenían muchas preguntas, muchas cosas que contarse para ponerse al día.
En un determinado momento la conversación se volvió algo más nostálgica y se descubrieron hablando de una niñez común.
_ "¿Recordáis? - dijo Laura - Cuando éramos niñas nos imaginábamos que a esta edad seríamos las tres amas de casa, viviríamos en la misma urbanización, estaríamos casadas, nuestros maridos trabajarían juntos y tendríamos cada una un par de hijos.”
_” Sí, y aquí estamos, a punto de cumplir la treintena, las tres solteras y viviendo cada una en una punta.” - respondió Bárbara.
_” Nuestra idea de futuro en aquel entonces era realmente patética.” añadió Alicia.
_ “¿Patética?, ¿por qué patética? - inquirió Bárbara - A mí me encantaría estar casada, tener un hogar, un par de hijos,…”
_” Vamos, ser la clásica ama de casa de clase media española ,- le contestó Alicia - que abandona su carrera profesional, su trabajo y su vida en aras de la familia. Eso estaba muy bien hace veinte años, pero ahora..."
_ “¿Pero ahora qué?, ¿ qué tiene eso de malo?” - preguntó Bárbara.
_ “ A lo que me estaba refiriendo es a lo diferente que se ve la vida según pasan los años - medió Laura - Cuando éramos pequeñas, el modelo a imitar eran nuestras madres, soñábamos con llevar una vida como la suya mientras jugábamos a las casitas. No existían las complicaciones, todo era idílico. Y según vas creciendo, vas cambiando tus ilusiones. En la adolescencia sueñas con romances exóticos, descubres el primer amor y el primer desengaño; durante la época universitaria pretendes cambiar el mundo, hacerlo más humano , nadie te comprende y te llaman idealista… y de pronto, un día te levantas, descubres que ya eres adulto, que estás llevando una vida totalmente convencional, que ni tu trabajo ni lo que te rodea te llena y que no se parece nada a lo que un día soñaste.”
Durante unos segundos se hizo el silencio, la conversación había tomado ahora un tono mucho más serio.
_ “ Laura, ¿te encuentras bien? - preguntó Alicia - ¿Qué es lo que realmente has querido decir?”
_ “ No sé, tal vez sea un pequeño bache emocional ante la perspectiva de entrar en la treintena, pero siento que mi vida no está bien, que no he cumplido ninguno de mis sueños, que voy por una larga carretera que no sé hacía dónde conduce sin poder apearme en ninguno de los caminos atractivos que pasan ante mí, sin que yo lo pueda controlar y que lo único que hago es vivir, vivir sin dejar apenas huecos para disfrutar. En sueños voy caminando por un largo pasillo, a izquierda y derechas hay puertas que se van cerrando a mi paso sin dejarme descubrir que hay tras ellas, y yo sigo avanzando, avanzando sin saber hasta donde voy a llegar, y las puertas siguen cerrándose a mi paso, y el pasillo parece no tener fin”
_ “Yo te entiendo, de verdad. A mí me pasa algo parecido. Mi sueño es casarme, formar un hogar, tener hijos… y el destino me lo quiere impedir, cuando estoy a punto de lograrlo, me dejan plantada en el altar, delante de todos los invitados.. Paso una vergüenza tremenda.”
Alicia la interrumpió en seco con un áspero gesto que indicaba una total desaprobación. Laura siguió hablando.
_” Tengo prácticamente treinta años y no he viajado a todos los lugares que me hubiera gustado ver, no he conocido las culturas que más me atraían, no he leído todos los libros que hubiera deseado leer, no he aprendido a tocar ningún instrumento, no hablo apenas idiomas, no he hecho nada de provecho para la sociedad, no he escrito ningún libro, no tengo un hijo al que educar y enseñar… Lo único que sé hacer es trabajar un montón de horas, cuidar de mis padres y sentarme ante el televisor. A veces pienso en dejarlo todo, salir corriendo y dedicarme a la aventura, o a la vida contemplativa, o a una vida más productiva para los demás… no sé, quiero apearme de la vorágine en la que vivo, disfrutar un poco más, replantearme las cosas, mi vida.”
_ “ ¿Y por qué no lo haces? - preguntó Alicia - ¿ Por qué no te tomas un año sabático, haces las maletas y te vas con Nacho a descubrir mundo? "
_ “ Nacho, ya salió Nacho. - Bárbara se levantó y empezó a gesticular al tiempo que elevaba el tono de voz - Eso es lo que a ti te pasa, toda la culpa la tiene él. Te ha comido el coco con sus fantasías. ¿Sabes lo que te digo? Nacho es un desgraciado, un don nadie, un vividor que lleva chuleándote casi diez años. Aparece y desaparece cuando le da la gana, sin darte explicaciones, y mientras, tú aquí como una Penélope griega esperándole, desaprovechando todas las oportunidades que pasan ante ti. No sé cómo puedes seguir con una persona como él, aprendiz de todo y maestro de nada. Estoy segura de que ahora mismo ni si quiera sabes dónde está.”
_ “Te equivocas, a estas horas seguramente estará llegando a España, y seguramente le veré muy pronto.”
_ “Estupendo. Entonces aprovecha para darle un ultimátum, o su vida inconstante o tú. - Bárbara parecía fuera de sí - No permitas que siga jugando contigo, si de verdad te quiere no le importará quedarse a tu lado, trabajar como hace todo el mundo, ganar un sueldo, llevar una vida ordenada y decente, casarse contigo, vivir contigo, fundar un hogar.”
_ “ Pero, ¿quién te ha dicho que eso sea lo que yo quiero? Entérate, yo no soy como tú, no busco un hombre que me quiera convertir en su esposa, no quiero ser una mujer florero, un ama de casa mantenida por su marido. Yo no quiero cambiar a Nacho, ni cambiar mi relación con él.”
La conversación iba subiendo de tono mientras Alicia, en silencio, parecía asistir a un partido de tenis en el que las raquetas devolviesen con fuerza las palabras y las acusaciones.
_ “¿Relación?, pero ¿de qué relación hablas? Tú estás enamorada de un fantasma que aparece cuando le viene en gana, cuando se queda sin dinero, cuando está cansado, entonces emerge, se pega a ti como una sombra, te exprime, te saca todo el jugo, y desaparece en el momento en que se cansa o se aburre de ti. ¿A eso es a lo que tú llamas relación?”
_ “ Estás muy equivocada. Tú no le conoces ni le entiendes, nunca lo has intentado. Es cierto que Nacho ha empezado muchas cosas y no ha acabado casi ninguna, es verdad que se entusiasma mucho y que a medida que pasa el tiempo se va desmotivando, no negaré que es incapaz de mantenerse mucho tiempo en un mismo sitio. - A medida que iba hablando, Laura parecía ir calmándose, su tono de voz iba descendiendo e incluso se adivinaban matices de nostalgia - Pero en todo este tiempo hay algo que no ha cambiado, su amor por mí .Él necesita conocer nuevos mundos, vivir diferentes experiencias, hacer cada día algo nuevo, pero al final siempre regresa a mí, yo soy lo único que se mantiene constante en su vida, soy su único vínculo con su pasado, con su vida real. Cuando él regresa de cualquiera de sus viajes, yo soy la primera persona a la que va a ver, soy la primera persona a la que le cuenta lo que ha visto, lo que ha hecho y lo que ha sentido. Se refugia en mi abrazo, me transmite todas sus experiencias y en ese momento yo me siento la mujer más feliz del mundo porque sé que me necesita, que yo soy para él lo más importante, que necesita de mi aprobación, que soy su público. - Ahora Laura hablaba muy despacio, como si estuviese intentando convencerse a sí misma. - Esa sensación no la cambio por nada del mundo, y sé que si algún día le obligara a cambiar le haría el ser más infeliz de la tierra, y yo también lo sería.”
_” No te entiendo, de verdad que no te entiendo, creo que eres una masoquista, ¿cómo puedes hablar así?” - le preguntó Bárbara con gesto de desesperación.
Alicia, que se había mantenido expectante en todo momento, intervino por fin en la conversación.
_ “ Tal vez no la entiendas porque tú no concibes el amor como lo hace Laura. Ella ama entregándose por completo al otro, vive para y por él. Cuando te enamoras de alguien, como lo está Laura, le quieres realmente como es, no quieres cambiar nada, y mucho menos su personalidad. Le quieres con sus defectos, con sus virtudes, le quieres por encima de todas las cosas, por encima del dinero, de los convencionalismos, de la familia y de los que te rodean, y lo único que te importa es él, su felicidad y la felicidad que te proporciona. Eso es el verdadero amor, la entrega total al otro, incluso el sacrificio en aras del beneficio del otro.”
Ahora Laura asentía con satisfacción, con la complacencia de los que se saben en posesión de algo único, de una pieza exclusiva que se exhibe por vez primera, mientras que Bárbara en el otro sillón notaba que estaba sola en aquella batalla y que había dejado al descubierto sus cartas.
_ “ No voy a seguir discutiendo sobre este tema, tal vez tengáis razón. A lo mejor yo nunca me he enamorado y tampoco voy buscando el amor, o al menos ese tipo de amor. Yo no estoy dispuesta a sufrir por nadie, no sería capaz de renunciar a nada, ni de hacer sacrificios ni todas esas cosas que se cantan en las canciones románticas.”
_ “ No te preocupes, - contestó Laura - cuando de verdad te enamoras los sacrificios y las renuncias no cuestan ningún esfuerzo, al contrario, se realizan con placer .”
_ “Pero, - Bárbara volvió a subir el tono mientras se revolvía en su sillón - ¿Tú la estás oyendo?, ¿Estás de acuerdo con ella?”
_ “ Claro que la estoy oyendo. El amor es algo muy subjetivo, cada persona lo siente de una manera distinta, e incluso la misma persona ama de una manera distinta de una época a otra, de un amor a otro. Puedo estar de acuerdo o en desacuerdo con vosotras, pero en cualquier caso yo no soy quién para juzgaros. Sinceramente, lo único que a mí me preocupa es vuestra felicidad, y si Laura es realmente feliz amando tan desesperadamente a Nacho, que siga adelante. Y lo mismo digo de ti, si tu felicidad consiste en una bonita boda, nos complaceremos en conseguirte la mejor de las bodas.”
Bárbara y Alicia se quedaron perplejas mirando a Alicia. Escudriñaron su rostro en busca de alguna evidencia que les hiciera sentir que las palabras de Alicia contenían un mensaje cómico,o alguna ironía, pero su faz no denotó nada.
_“ ¿Te estás riendo de nosotras, verdad ? Te lo estás tomando a cachondeo, y para nosotras es algo muy serio.”
_ “ No, hablo completamente en serio. Cada una de nosotras tiene una opinión muy diferente sobre el amor, los hombres y las relaciones. Por suerte para nuestra amistad a cada una de nosotras le gusta un tipo de hombre completamente diferente, y cada una de nosotras vemos la vida de un modo distinto. Tú Laura, buscas a alguien a quien proteger, de quien cuidar, alguien que te necesite y que te lo esté recordando permanentemente. En cambio, tú buscas lo contrario, alguien que se ocupe de ti, que te dirija, que te cuide y que esté invariablemente a tu servicio, y que a la vez te consienta todo. Seguro que vosotras tampoco estáis de acuerdo con mis elecciones y mi modo de vivir, pero no por eso vamos a discutir. Yo no os voy a cambiar a vosotras y vosotras no podéis cambiarme a mí. Puestas así las cosas ¿qué nos queda? La única solución es intentar comprendernos, desearnos lo mejor y alegrarnos de la felicidad de las otras.- Cambió el tono de voz.- Y vamos a dejar ya este tema, porque nos hemos exaltado todas un poco y porque nos estamos poniendo excesivamente serías, y esta era una reunión para pasarlo lo mejor posible.”
Volvieron a hablar de la infancia, de esa maravillosa época que habían compartido juntas y que se les había escapado ya de las manos sin darse apenas cuenta. Rememoraron viejas travesuras, antiguos profesores y compañeros de colegio, anécdotas en las que las tres habían sido protagonistas y que ahora, sin saber muy bien por qué aparecían nítidas en la memoria de cada una de ellas, y que las hacían reír y pisarse las palabras unas a otras.
El amanecer les sorprendió cuando ya casi no les quedaba tabaco. Agotadas y casi afónicas decidieron acostarse para afrontar con renovadas energías el largo sábado que les esperaba.
A vueltas con el verano
descansas dos meses de tus jefes y esos compañeros que menos te agradan, apenas hay ruidos en la calle y las vecinas chismosas han huido a sus pueblos, donde ahora se cuecen más salsas que en mi comunidad. ¡ Toda una delicia!, sobretodo, si tienes aire acondicionado.viernes, junio 08, 2007
Pequeño resumen de mi semana
jueves, mayo 31, 2007
¿Cuánto?
Salimos escopetadas del trabajo en dirección a la M-30. A la altura del puente de Ventas dos chicos empezaron a pitarnos desde su vehículo con la clara intención de llamar nuestra atención, pero mi amiga Su decidió pasar olímpicamente de ellos.
El tráfico comenzaba a condensarse más, incluso llegamos a pararnos en alguna ocasión, y a nuestra izquierda, el coche blanco con los dos chicos nos pitaba y nos hacía señas para que bajáramos la ventanilla. Susana comenzaba a alterarse con aquellos dos individuos, y estalló cuando el que estaba en el asiento del copiloto le hizo un signo con los dedos índice y corazón que claramente significaba “¿cuánto?”. De su boca empezaron a salir lindezas del estilo de “eso se lo preguntas a tu madre, cabrón, a ver cuánto te quiere cobrar ella” e improperios de toda clase. Lo peor de todo era que aquellos dos no se daban por aludidos, y seguían pitando y haciendo el mismo gesto, ya con ambas manos. Susana estaba a punto de explotar y lanzaba insultos de toda clase, mentando a las madres de ambos y toda la clase de prácticas sexuales que se le ocurría que podrían realizar con ellas. Poco antes de llegar al puente de la carretera de Valencia, estando ya totalmente parados ambos vehículos, el chico del coche blanco bajó totalmente la ventanilla y sacando medio cuerpo por ella y haciendo bocina con las manos preguntó “¿qué cuanto pides?”. La cara de Susana era ya todo un poema, a punto estaba de coger la barra antirrobo cuando una lucecita se encendió en mi cabecita. “Susana, ¿tú no llevas un cartel en la parte de atrás de la ranchera que indica que vendes este coche?”. Durante unos segundos se quedó mirándome de una forma extraña, incluso pensé que la iba a pagar conmigo, pero poco a poco su rostro se fue relajando. El tráfico volvió a ser fluido y Susana se incorporó para salir por Conde de Casal, y con una flema casi británica me respondió “Bueno, si tanto interés tienen en saber el precio del coche que llamen por teléfono, no te jode, porque han estado a punto de que les abriera la cabeza”.
Cuando Susana le contó lo sucedido a su marido, que era el que había puesto el cartel, este no pudo más que echarse a reír durante un buen rato, y, es que de sobras conoce él el fuerte carácter de su mujer.
miércoles, mayo 30, 2007
Coca-Cola también para treintañeras

sábado, mayo 26, 2007
Concursando en televisión
Hace algo más de un mes escribí aquí sobre un cásting para un concurso de televisión; bien, pues ayer estuve en la grabación del programa de televisión, el concurso 1 contra 100 de Antena 3. De antemano he de decir que me gustó bastante la experiencia, que el ambiente era muy bueno, que en maquillaje y peluquería te dejan sensacional, que las chicas de producción son encantadoras y hacen que tu estancia sea lo más cómoda y agradable posible, y que, además iba con todos los gastos pagados. Juan Imedio es un tipo realmente simpático y agradable, las preguntas no son excesivamente complicadas... pero, pese a todo, cuando ya acariciaba el triunfo con una cantidad superior a 15.000 €, tuve una corazonada, me empeciné en una respuesta y me lancé a la piscina sin hacer uso de mi último seguro. Porque, a ver, si te preguntan, ¿qué ciudad tiene nombre de superhéroe? y te dan estas tres opciones, ¿tú que contestarías?- Flash Gordon
- Hulk
- Batman
Yo deduje, por un tipo de lógica que ahora no sé explicar, que se trataba de Hulk, y como ya he dicho, sin hacer uso de mi último seguro, di como buena la respuesta. Pues no, me equivoqué de pleno, la ciudad era Batman, y está al sur de Turquía, y con ello perdí el concurso y una suma de dinero importante.
Pero, que nadie piense que estoy triste, porque no es así. La experiencia me ha gustado mucho, tuve un día muy entretenido y ajetreado, y no gané... pues tal vez por eso que dicen de que afortunado en amores desafortunado en el juego. Cuando alguien como yo tiene tanta gente a su alrededor diciéndole lo mucho que le quieren y todos expectantes por ti, ¿qué más da si al final no ganas el premio, cuando todos están deseando abrazarte y verte en televisión?
jueves, mayo 17, 2007
La vida Bárbara
Le gustaba la sensación de protección que parecían brindarle todos los que le rodeaban, incluso se sentía complacida, tanto que a veces exageraba su sentimiento de abatimiento sólo para notar la reacción que producía, especialmente en el trabajo. Pero cuando llegaba a su hogar y cerraba la puerta parecía que un mundo nuevo se abriera ante sus ojos al quitarse la máscara del dolor y fantaseaba con una vida muy diferente a la suya, en la que provocaba sentimientos de envidia entre las mujeres y de deseo entre los hombres, una ilusión en la que el éxito y ella eran la pareja protagonista. Había una persona a la que no podía engañar, a Alicia, a la que durante unos días intentó mantener alejada. Pero ambas sabían que esta situación duraría poco tiempo, al fin y al cabo Alicia no era sólo su mejor amiga, era sobretodo, la persona que mejor la conocía, incluso más que su propia familia.
Aquel sábado por la mañana el sol de primavera calentaba con fuerza. Alicia había llamado y se había autoinvitado a un ligero almuerzo en su casa. Decidió esperarla en el jardín aprovechando para tomar el sol. Extendió la toalla sobre el césped y se tumbó. Se sentía protegida de los extraños por la valla cubierta de alibustre . Notaba una gran paz en su pequeño jardín, en su casa, en su soledad, donde no tenía que fingir ni aparentar.
“Me encanta esta sensación. Tengo casi todo lo que puedo desear, tengo una buena situación económica, buena salud y buen humor, una casa que me encanta, un trabajo que me gusta y libertad. Por fin estoy haciendo lo que me da la gana sin tener que dar explicaciones y sin tener que pedir permiso a nadie, ni a mis padres, ni a un hombre. Soy independiente, no necesito a nadie y me gusta. Nunca antes me había sentido así. Puedo hacer lo que quiera con mi tiempo libre, con mi dinero, con mi vida. La felicidad debe ser algo muy parecido a esta situación. ¿Quién lo hubiera dicho? Siempre pensé que el día en que saliera de la casa de mis padres lo haría ya casada y para irme a vivir con un señor, ni si quiera me había planteado en sueños el vivir yo sola. No sé como mis padres han podido aceptar esta situación, ni si quiera han puesto la más pequeña objeción. Pensarán que pronto me aburriré y decidiré volver a casa con ellos, pero no saben lo equivocados que están. Me encanta esta situación, soy libre, me siento libre. ”
Estaba absorta en sus pensamientos cuando sonó el timbre. Se cubrió con un pareo, atravesó el salón y abrió la puerta. Allí estaba Alicia.
_” Dichosos los ojos. Parecía como si me hubieras estado evitando todo este tiempo. ¿Me invitas a pasar o vamos a comer aquí, en la puerta?”
Le invitó a pasar con la mejor de sus sonrisas. Se fundieron en un largo abrazo. Una vez dentro Alicia admiró los cambios decorativos que Bárbara había realizado en el domicilio, alabó su buen gusto a la hora de combinar colores y elogió la elección de las tapicerías. En el jardín se quedó extasiada ante la explosión de color de los bulbos plantados sobre un parterre. Bárbara se sentía halagada, algo que, indudablemente, le encantaba.
Almorzaron en el jardín una ensalada de pulpo a la vinagreta y un poco de pastel frío de carne. El sol seguía brillando con fuerza a esas alturas del mes de Mayo, y después del almuerzo, las dos decidieron tomar el sol, para lo que Bárbara tuvo que prestarle uno de sus bikinis.
Todo estaba tranquilo, apenas se oían ruidos, si acaso el eco lejano de algunas risas infantiles provenientes de otro chalet, a veces, a lo lejos, el ruido del motor de algún vehículo. Era el momento propicio para conversaciones más intimas.
_”¿Me vas a contar qué ha pasado todos estos días o esperas que lo adivine? _Preguntó Alicia al tiempo que sacaba de la pitillera dos cigarrillos y le ofrecía uno a Bárbara.
_” Realmente no ha pasado nada. Durante unas semanas me he dejado llevar, me he comportado como todo el mundo esperaba que lo hiciese, como una joven viuda desgarrada por el dolor.”
Alicia le interrumpió.
_” ¿Qué dolor? Bárbara, bonita, estás hablando conmigo, no te hace falta el teatro.”
_” Déjame terminar. Te decía que me estaba dejando llevar, que estaba fingiendo, lo reconozco. Pero, ¡es tan agradable que todo el mundo esté pendiente de ti para mimarte, para satisfacer todos tus deseos! Durante todo este tiempo me he sentido como entre algodones, y eso me encanta. Todo el mundo preocupado por mí, todos pendientes de lo que pudiera necesitar…”
_” Eso, querida, se llama autocomplacencia, y es ruin y bajo. Has estado jugando con los sentimientos de todos los que te quieren.”_ Le dijo con un sonrisa y en tono de irónico reproche.
_”Ya lo sé. ¿Y qué querías que hiciese?, que les dijese: no sintáis pena de mí, si no estaba enamorada, si me encuentro muy bien sin él. La verdad es que me encanta vivir sola, me gusta la independencia, sobre todo porque yo siempre había pensado que saldría de la casa de mis padres para irme a la de mi marido. Deberías alegrarte por mí; en el fondo, su muerte ha supuesto mi liberación; tú sabías que yo nunca hubiera sido capaz de romper el compromiso, ni mucho menos de decir no ante el altar y que toda la vida habría vivido la gran mentira. Pero confesar todo esto, como tú me sugerías, hubiera sido un cataclismo. Además, tú no me puedes entender, no eres como yo, tú siempre has hecho lo que tú has querido, sin importarte el qué dirán, aunque tuvieras que ir contracorriente.”
_”No, no siempre, de sobras sabes que, en el pasado, yo también yo he hecho lo que los demás esperaban de mí.”
_” Y de todos modos, sí que estoy dolida, no por él, no por su ausencia, estoy dolida por mí. Siento que ese día por su culpa hice el más espantoso de los ridículos. Cancelé mi gran boda por él, ,me vestí de negro cuando tenía que haberme vestido de blanco, aparecí sin maquillar y con aspecto desmejorado y le cedí todo el protagonismo a él en el que era mi día. Estoy dolida, sigo furiosa y no se me ocurre ninguna forma de venganza.”
_” No te enfades, pero tú lo que estás es de siquiatra. ¿Te parece poca venganza quedarte libre y con su casa, su coche y su dinero?”
Se echaron las dos a reír. Una ligera brisa se empezó a levantar y decidieron meterse nuevamente en casa. Bárbara preparó café en la cocina mientras Nuria escogía música entre la colección de CD colocados sobre una original estantería colgante.
Se sentaron una frente a la otra con los pies cruzados descalzos sobre el sofá.
_”Alicia, mi plan sigue en pie, sigo buscando un hombre para casarme antes de cumplir los treintaidos.”
_” Pero, ¿ qué estas diciendo? ¿cómo puedes seguir con esa manía? Has conseguido lo que deseabas, acabas de confesarme que te encanta estar sola, que te gusta ser independiente, y ahora me hablas de casarte. A ti no hay quien te entienda.”
_” No tiene nada que ver, ya lo hemos discutido otras veces. La independencia ya la he probado, sé lo que es y me gusta, pero no pienso renunciar por ella a mi gran ilusión. Quiero una gran boda, de blanco, de largo, en la Basílica, con muchas fotos y muchos invitados, con un gran banquete, una buena orquesta…quiero un anillo con una fecha por dentro, quiero ser la señora de, quiero mi boda.”
_” ¿Y crees que eso te hará sentir más feliz?”
_” No lo sé, pero ese ha sido siempre mi sueño, y ya sabes que yo lo que quiero lo consigo. Además, si no sale bien siempre puedo dar marcha atrás. Quiero casarme, tengo sobrada experiencia en organizar mis bodas, sólo he de encontrar a un hombre para ese gran día y tú eres la persona que me ha de ayudar, eres la más adecuada.”
_”Tu postura me parece muy cómoda; quieres casarte, necesitas un novio y quieres que yo te lo busque, pero ¿de qué vas?.”
_”Tú tienes experiencia con los hombres.”
_”Te recuerdo que mi matrimonio no llegó a durar tres años y que las relaciones sentimentales posteriores no han llegado a tanto. Hace varios años que en mi cuarto de baño no hay más que un cepillo de dientes. No sé cómo quieres que te ayude.”
_ “¿Y rollitos, no has tenido rollitos en estos últimos años?”
_” Si, claro. Pero mis rollitos, como tú los llamas, no son hombres dispuestos, al menos por el momento y mientras existamos chicas como yo, a pasar por la vicaría. Los hombres, lo que quieren es sexo, huyen de cualquier tipo de compromiso, y mucho más del matrimonio. Te voy a dar un consejo, si buscas un hombre para que te lleve al altar, enamórale, pero niégale el sexo hasta después de la boda.”
_” Buen consejo _ sonrió y le guiñó un ojo_ tomo nota, maestra.”
_” De verdad, yo no puedo ayudarte, eres tú la que debes salir, conocer gente, volver a relacionarte. Y si eso no te funciona siempre puedes poner un anuncio en la sección de contactos, o probar con internet.”
_” ¡Ni loca! Estoy muy necesitada, pero no tanto como para publicarlo. Siempre he pensado que los que utilizaban las secciones de contactos debían de ser tarados mentales o adefesios. Recurro a ti porque al menos tú estás en activo, estás en el mercado, te sabes mover, sabes donde encontrarles. Yo llevo mucho tiempo fuera de circulación, retirada del negocio del ligoteo una eternidad, no recuerdo ni como se seducía a un chico. A ver, ¿de dónde has sacado tus últimos ligues?”
_” ¿El último? A ver, déjame que piense. ¡Ah, sí! Fue un cliente, hace un par de meses.”
Bárbara le miró con los ojos muy abiertos, después se echó a reír, tan fuerte que se atragantó con el café.
_”Pero, de qué te ríes? ¡No haber preguntado!”
_” No, si no me río de ti. _ La voz se le entrecortaba, no podía parar de reír _ Me río pensando en la cara que pondrían Sofía y sus hijos si me pusiese a ligar con alguno de nuestros clientes. Se me acabaría el chollo de golpe.”
Ahora se reían las dos. La risa de Bárbara era histérica y contagiosa. Alicia cogió un cojín y se lo tiró a la cara. Empezaron una guerra de cojines. De pronto estaban las dos corriendo por toda la casa como un par de niñas pequeñas intentando esquivar los golpes. Las carcajadas y los gritos ahogaban la música. Tardaron un rato en recobrar la compostura. Se dejaron caer sobre el sofá nuevamente, ahora extenuadas.
Bárbara tomó nuevamente la palabra.
_”Lo cierto es que tú conoces a mucha más gente que yo. En los últimos años mi vida social ha sido un desastre, prácticamente nula. La verdad es que Alberto era bastante absorbente, apenas tenía amigos y no le gustaban los míos.”- dijo con aire melancólico.
_” Pero, ¿qué dices? Si te pasabas el tiempo alternando de fiesta en fiesta, si la familia de tu novio tiene más teléfonos en la agenda que el propio Jesús Mariñas. Aunque hay que reconocer que Alberto era un poco “sieso” .La verdad es que durante todos estos años nos has tenido a todos un poco abandonados, raras han sido las ocasiones en que hemos salido con vosotros. ¡ Si para vernos tú y yo casi teníamos que hacerlo a escondidas de Alberto !”
_ “ Te doy la razón. Eramos una pandilla numerosa y yo he perdido el contacto con prácticamente todo el mundo. Me gustaría mucho recuperar las viejas amistades.”
_” ¿Sabes? El día del funeral de Alberto,cuando nos quedamos solas Laura y yo me comentó que estaba preparando una fiesta para celebrar su cumpleaños y que, por supuesto, contaba con nosotras. Será el próximo fin de semana en su chalet de la sierra, ¿te apuntas?”
_ “No sé si debería, además no me ha invitado.”
_”¡ Pareces tonta! Estará encantada, si no te dijo nada era porque el funeral no parecía el lugar más adecuado, además cuando me dijo que podía ir acompañada ya le dije que vendrías conmigo. Será una gran oportunidad, estarán los viejos amigos, y los compañeros de trabajo de Laura y entre ellos hay mucho soltero…”
_” Visto así no parece mal plan, puede ser una buena ocasión para conocer chicos. ¿Piensas que alguno podría ser el adecuado para mi plan?”
_” Sigo diciendo que estás de siquiatra. Espera, se me ocurre uno, José Antonio Hidalgo, en la Facultad estaba loco por ti.”
_” ¿Qué dices? Ni loca, es un pirado, está desequilibrado, de cuando en cuando todavía me llama y me invita alguna de sus exposiciones. ¿Has visto alguna de sus pinturas?. Está obsesionado con las muertes y las mutilaciones.”
_” De acuerdo, lo tachamos de la lista, buscaremos otro.”
_ ” A mí se me ocurre otro, tu hermano Lolo.”
_” Descartado.” - respondió Alicia con tono enérgico.
_” ¿Descartado, por qué? Es un encanto de persona, tiene un buen trabajo, un buen sueldo, es simpatiquísimo, está como un tren y además está soltero.”
_” Ya, y es un golfo, y un mujeriego, y un vividor y una persona que huye de los compromisos… A tu madre le daría un síncope. Además, que tú no eres su tipo, Lolo y los de su calaña no te convienen . Y tampoco te quiero como cuñada, ya te sufro bastante como amiga como para que pases a formar parte de la familia. Lolo no, tú necesitas otro tipo de hombres, más románticos, más formales, alguien por ejemplo como Arturo.”
_”¿ Arturo?,¿nuestro Arturo? Pero si tiene novia."
_” Ya, ¡ pero es tan dulce, tan guapo y besa tan bien!”
Bárbara dejó escapar un pequeño grito fingiendo estar escandalizada.
_” No me irás a decir que tú y él… Cuenta, cuenta.”
Siguieron durante horas hablando de hombres. El sol de la tarde fue cayendo lentamente hasta que en el exterior la oscuridad lo cubrió todo. Era ya entrada la noche cuando se despidieron.
Tumbada sobre la cama Bárbara recordó a sus viejos amigos. No podía dormir, se sentía expectante ante el reencuentro, y ,¿por qué no decirlo?, ante la idea de conocer a nuevas personas. Tal vez entre ellas encontrara la que estaba buscando.
viernes, mayo 04, 2007
Nunca te acostarás sin saber una cosa más
domingo, abril 29, 2007
El cumpleaños de Iñaki
Como decía, era el cuarto cumpleaños de Iñaki, y con aquella excusa nos habíamos reunido en casa con sus padres para cenar y ver el partido.
El niño intentaba seguir el partido con los hombres, pero no aguantaba más de cinco minutos seguidos sentado en el sofá sin dar la tabarra, así que su padre le prometió que si el Atlético de Madrid ganaba el partido, le llevaban a la fuente a celebrarlo. Ni que decir tiene que el pequeño se pasó el resto del tiempo diciendo ¿ha ganado ya el Atleti, papá?, pero, para complicar más la cosa se llegó al final de los 90 minutos con un empate a cero en el marcador.
Aunque era muy tarde, la excitación había podido con el sueño en el cuerpo del niño, y la promesa de llevarle a la fuente hacia que aún deseara más el triunfo de su equipo. Mientras, los hombres en el sofá se comían las uñas, estrujaban sus bufandas y sudaban de nervios. Cuando la prórroga llevaba ya consumidos doce eternos minutos Pantic cabeceó un balón que entró en la portería blaugrana. En casa de Iñaki todo fueron saltos, cánticos y alegría, y el que más gritaba, saltaba y cantaba era el pequeño.
viernes, abril 20, 2007
Amigos
lunes, abril 16, 2007
Escapadas : Valencia (3ª parte)
La zona del barrio del Carmen: en pleno casco antiguo de la ciudad se encuentra el barrio del Carmen, actualmente finalizando su proceso de remodelación. Este es un barrio de lo más variopinto, de día conviven viejos comercios con tiendas a la última y donde encontrarás a los más bohemios, los más vanguardistas, los más alternativos, aunque también encontrarás tranquilas terrazas y acogedores cafés donde degustar un buen agua de Valencia. Los locales, en general son pequeños y de lo más variopinto en esta zona, en las que algunas de sus calles son peatonales.
Los alrededores de la Plaza de Cánovas siguen, después de más de un cuarto de siglo, concentrando a una población que busca un ambiente un poco más selecto. En horario infantil la zona se llena de jovencitos con ropa de marca, y por la noche el público se diferencia esencialmente por la edad, pero sigue contando con terrazas estupendas, y sus alrededores tienen restaurantes de todo tipo.
Entre Juan Llorens y Xúquer la marcha juvenil está garantizada de jueves a domingo, donde se reúnen sobre todo estudiantes universitarios.
En los alrededores del Mestalla, en las avenidas de Blasco Ibáñez y avenida de Aragón hay también numerosos pubs y locales de copas, últimamente muchos de ellos dedicados a los ritmos caribeños. El público que se concentra en esta zona suele ser también muy joven.
Como ya he dicho antes, lo de la ruta del bacalao está prácticamente agotado, aunque siguen existiendo algunas de aquellas míticas discotecas entre Pinedo y el Perelló. Si ese tipo de ambiente no es el tuyo, pero buscas discotecas, aún puedes encontrar alguna en los alrededores de Viveros, en Blasco Ibáñez y en Primado Reig.
Si la noche no es lo tuyo, o vas con niños, no puedes dejar de tomar una buena horchata natural con fartons, y para eso nada mejor que acudir a Alboraya, cuna de esta refrescante bebida y donde además podrás degustar helados artesanales. Si lo que prefieres es una bebida caliente para reponer fuerzas, las chocolaterías de Santa Catalina son lo que vas buscando. Por cierto, si la bollería y el dulce es lo tuyo, cualquiera de los hornos y pastelerías valencianas te sorprenderá por su inmensa oferta, tanto en dulce como en salado: déjate llevar, no vas a arrepentirte.

Por su puesto, no puedes estar en Valencia sin degustar alguno de sus maravillosos arroces, porque no sólo de paella vive el valenciano; el arroz a banda, el arroz negro, el arroz al horno, el arroz con fesols y naps, la fideuá... son maravillosas alternativas a la tradicional paella (mixta, de verduras, de marisco, con bogavante...). Si quieres disfrutar de la auténtica cocina valenciana y de un lugar único, me recomendación es que acudas a El Palmar, el pequeño pueblo de la Albufera, donde reconocerás los escenarios que Blasco Ibáñez narró en algunas de sus novelas, además de poder contemplar auténticas barracas valencianas. El pueblo, a sólo 11 kilómetros de Valencia, tiene una gran oferta de restaurantes y en la carta de todos ellos encontrarás además de arroces otro plato muy típico, el all i pebre, un plato tradicional a base de anguila local, ajo y guindilla. También es posible degustar algún plato a base de pato, pero, si lo que quieres es disfrutar de sabor autentico pero con menos calorías,
atrévete con una parrillada de verduras o con una ensalada de la huerta valenciana.Si has llegado hasta El Palmar, no te puedes marchar sin disfrutar de la albufera; para ello nada mejor que un paseo en barca por los alrededores de este lago, y si puedes hacerlo al atardecer, aún mejor.
Entre el Parque Natural de la Albufera y el mar se encuentra la Dehesa del Saler, formada por una extensa pinada y un mar de antiguas dunas, y una playa no urbanizada de aguas claras y arena fina En este entorno se encuentra el centro de interpretación Racó de l`Olla, que ayuda a conocer este parque; también se puede disfrutar de los senderos que conducen a la pinada o al antiguo lago de Pujol, o de paseos entre dunas, y, si eres un amante del golf, de unos cuantos hoyos en un campo entre el mar y el parque natural.
Es posible que me haya dejado algo en el tintero... pero eso es mejor que lo descubras in situ. ¿A qué esperas?


