UN LUGAR PARA SOÑAR

UN LUGAR PARA SOÑAR
puesta de sol en la Alhambra

sábado, septiembre 08, 2007

La vida Bárbara

Cap. 8 Sofía
Con la llegada del mes de Junio, Sofía empezó a notar algunos cambios en el comportamiento y las actitudes de Bárbara. En las últimas semanas parecía menos abatida, un poco más alegre, más optimista, menos resentida con el mundo y con los que le rodeaban, algo más resuelta y animosa. Eran cambios apenas perceptibles para la mayoría, pero a Sofía aquellos pequeños detalles le recordaban a la joven Bárbara que un día, hacía ya más de seis años, había entrado al estudio con su curriculum bajo el brazo ante el reclamo de un puesto de trabajo.
Desde el primer momento la simpatía de Sofía por su pupila fue notoria, y llegaron a estrechar los lazos de tal manera que la relación que existía entre ambas mujeres iba más allá de lo profesional, se podría decir que Bárbara sentía algo más que admiración por su superiora, a la que intentaba imitar en todos los aspectos, mientras que Sofía llegó a desarrollar un profundo cariño por la muchacha, a la que quería casi como a la hija que nunca tuvo, tanto que hizo lo imposible por llegar a convertirla en parte de su familia.
Durante las fechas posteriores a la muerte de Alberto, Sofía no podía dejar de evocar imágenes de un pasado común en la que la protagonista era Bárbara. Recordaba su bello rostro rebosante de inocencia el día que la entrevistó para el trabajo. Le impresionaron desde el primer momento sus delicados modales y su exquisita educación, la mirada franca y directa, la manera en que se sentó, cruzando las piernas elegantemente hacia la derecha a la altura de los tobillos, su tono de voz suave al tiempo que firme y el entusiasmo con el que le enseñó y explicó algunos de los bocetos que portaba.
A veces, a su memoria llegaban imágenes de los primeros tiempos de relación laboral, cuando Bárbara parecía iluminar con su sola presencia cada rincón, cuando se ruborizaba cada vez que se elogiaba su trabajo o alguna de sus ideas, cuando cada mañana, por muy pronto que Sofía llegara, se la encontraba esperando ante los cierres de la tienda con la mejor de sus sonrisas. Añoraba aquella sensación de frescura, de aire nuevo que durante aquellos días inundó el negocio. En ocasiones, cuando cerraba los ojos volvía a vivir las largas conversaciones ante una taza de café poco antes de marchar a casa, aquellas charlas que cada vez eran más extensas e íntimas y en la que las dos se fueron abriendo lentamente. Sofía escuchaba con avidez los problemas que Bárbara tenía en la relación con sus padres y sus hermanos mayores, su desengaño amoroso y como éste había incidido en las ya de por sí malas relaciones familiares, los pequeños cotilleos, las relaciones con sus amigos, sus planes de futuro, a la vez que se permitía el darle consejos que la muchacha rápidamente ponía en práctica. A cambio, ella encontró una persona a la que poder contar sus problemas diarios, su complicada vida como empresaria, trabajadora, esposa, madre y ante todo mujer en un mundo de y para hombres. En Bárbara halló a alguien que no era sólo su confidente, demostraba ser ante todo una amiga y alguien que la admiraba, un ser al que podía aconsejar e incluso moldear. Cuando Sofía recordaba aquellos momentos sonreía… ¡Qué lejos habían quedado ahora! Sabía que aquella complicidad entre ambas mujeres no podría repetirse ya, no tenía esperanzas de que Bárbara le abriese su corazón para contarle lo que le estaba sucediendo y sabía muy bien el por qué.
Sofía había sido una mujer dedicada por entero a la familia y sobre todo a su trabajo. A lo largo de su vida había conocido a muchas personas, su carácter dicharachero y extrovertido le había procurado una extensísima agenda de conocidos, pero apenas tenía amigos. Con el paso de los años, al ir creciendo los hijos, se fue volcando cada vez más en su empresa, al tiempo que se aislaba de todo lo que no tuviera que ver con su particular universo. Con gran esfuerzo había conseguido sacar adelante sola un viejo negocio de antigüedades heredado, había logrado convertirlo en un exitoso estudio de decoración y tienda de muebles, referente de la nueva clase dirigente madrileña. De pronto, un día se dio cuenta de que estaba muy sola, ni su marido ni sus hijos conseguían ya llenar ese vacío que se había instalado en su alma, y tampoco tenía fuerzas ni ganas para reconquistar aquella parcela de su vida. Su negocio había crecido espectacularmente en detrimento de su vida personal , y fue entonces cuando decidió contratar a alguien que le ayudase en el trabajo, alguien en que poder delegar ciertas tareas con la esperanza de así encontrar un tiempo para recuperar su vida familiar. Ese alguien fue Bárbara.
Durante meses Sofía fue abriendo un hueco en su frío corazón de mujer luchadora e independiente, la tímida e insegura Bárbara había conseguido despertar en Sofía sentimientos que creía dormidos y que ni sus propios hijos le habían sabido provocar. Necesitaba su presencia, su cariño, y sobre todo esa adoración y admiración que Bárbara le transmitía en todo lo que hacía, decía y expresaba. Se había acostumbrado a la muchacha, le resultaba ya indispensable en su vida y no estaba dispuesta ni si quiera a pensar en perderla
Alrededor de la joven fue tejiendo una tela de araña en la que implicó al mediano de sus hijos, Alberto, un hombre frío, poco afectivo, pero siempre deseoso de complacer a su madre. No fue difícil organizar un encuentro casual entre ellos, deseosos como estaban ambos de conocerse tras haber oído las exageradas virtudes y méritos de uno y otro en boca de Sofía. Aquellos encuentros, siempre auspiciados por la misma persona, comenzaron a ser cada vez más frecuentes, y pronto una pequeña chispa prendió entre ambos. Sofía se llevó una gran alegría al comprobar que su estrategia había funcionado, ahora sólo tenía que avivar aquel pequeño fuego, y para ello no dudó en invitar a Nuria a pasar las vacaciones con ellos en su chalet en la costa, le fue introduciendo poco a poco en su círculo de amistades y familiares, le otorgó una pequeña participación en su empresa, y con el tiempo convenció a la pareja de la conveniencia de adquirir una propiedad conjunta en una urbanización a las afueras de Madrid, relativamente cercana a su residencia, e incluso, con astucia maquiavélica, consiguió que un desmotivado Alberto se declarase. Para aquel entonces Sofía ya sabía que Bárbara estaba suficientemente implicada en la familia y deslumbrada ante la posición y las comodidades que la vida junto a Alberto le ofrecían como para negarse a aquella proposición. En aquellos tiempos únicamente hubo un detalle que no satisfizo plenamente a Sofía: la fecha del enlace se pospuso hasta que las obras de la vivienda estuviesen completamente terminadas, casi dos años.
Sofía recordaba ahora como en aquel tiempo la actitud de Bárbara fue cambiando. Su entusiasmo ante todo fue descendiendo, ya no se sorprendía con cualquier detalle, se volvió más retraída, más fría, más interesada, menos comunicativa. Había logrado ganar una hija, pero a cambio estaba perdiendo su amistad.
A medida que la fecha de la boda se iba acercando, la relación entre ambas mujeres iba enfriándose. Aparentemente, nada había cambiado, Sofía le ayudó en la elección del traje, la confección del menú, la lista de invitados y todos los pequeños detalles que rodeaban al gran evento, sin embargo, los silencios cada vez eran mayores y los ojos de Bárbara no transmitían la ilusión esperada. Sofía sabía que Bárbara se encontraba atrapada en una red que no le hacía feliz, y que esa situación estaba distanciándolas irremisiblemente. Se sentía culpable, conocía bien a Bárbara, no sería capaz de renunciar a la complaciente vida que Alberto le ofrecía ni enfrentarse a la mujer que casi todo se lo había proporcionado.
Por eso, ahora que todo había acabado, Sofía, en su fuero interno, no podía dejar de alegrarse al ver los cambios que Bárbara estaba experimentando. Sabía que lo que estaba sintiendo era una aberración, pero no podía dejar de alegrarse ante la perspectiva de volver a recuperar a la Bárbara a la que siempre había querido, aunque para ello hubiera tenido que perder a su hijo. Confiaba en que todo volviera a ser como antes, esperaba que la joven nunca fuera consciente de que ella había sido la promotora de su estrangulamiento emocional, suspiraba porque volviera a acercarse nuevamente a ella, pero no sabía como hacerlo.

viernes, septiembre 07, 2007

Mis noticias de la semana

Ha empezado el mes de septiembre, y con él un nuevo curso; y, yo también quiero empezar algo nuevo en este blog(siempre hay que estrenar, que sienta muy bien), así que he decidido comenzar una nueva sección semanal, un particular resumen de las noticias de la semana, las que han merecido mi atención. Y, esta semana viene bien cargadita...

Como decía, el nuevo curso ha comenzado, y eso lo saben bien los políticos de nuestro país, que, tras un verano repleto de incidentes, han dado dado su particular pistoletazo de salida a la campaña preelectoral, y, en esa carrera ha destacado por encima de todos Cholves que se ha sacado de la manga un proyecto de ley de la vivienda por la que la administración garantiza a todos los andaluces con unos ingresos inferiores a 3.000 € el acceso a la compra de una vivienda digna invirtiendo como máximo el 30% de la renta, o un 25% en caso de alquiler. ¡ Toma ya! Para una vez que Carme Chacón no había abierto la boca y no tenía que hacer ningún desmentido o aclaración desde su ministerio, llega la Junta de Andalucía a echarle una manita, precisamente desde Andalucía, donde se especula como en ningún otro sitio con las viviendas en todo su litoral. ¿De dónde va a sacar los recursos la Junta de Andalucía para seguir pagando el PER a miles de ciudadanos, las operaciones de cambio de sexo y ahora también las viviendas? Promesas, promesas, ya veremos en qué quedan. Menos mal que en el gobierno hay algún miembro aún con la cabeza bien amueblada, como Solbes, que ya ha mostrado sus discrepancias ante este anteproyecto.
Estoy segura que de aquí al mes de marzo tendremos que escuchar, por parte de los dos partidos principales, muchas propuestas maravillosas y utópicas que a la hora de la verdad se quedarán en papel mojado.
Lo que sí que espero y deseo, y creo que casi todos estaremos de acuerdo, es que ambos partidos se pongan de acuerdo en las estrategias para luchar contra los terroristas de ETA. Estoy cansada de oír decir que ya no les quedan fuerzas, que están prácticamente acabados, que son los últimos coletazos desesperados, pero a la hora de la verdad resulta que siguen atacando, cometiendo actos como el de Durango y Castellón, mostrando vídeos de cómo preparar bombas y proclamando la voluntad de atentar de forma intensa. Es de desear que el golpe dado por la policía francesa en Cahors haya dañado realmente a la banda, y que el enfrentarse a una cadena perpetua, lejos de sus hogares haya hecho mella en los terroristas. Tal vez sea el momento de que en España también nos planteemos el endurecer las penas y derrocar todos los privilegios que a lo largo de estos años se han concedido a los etarras y que no han servido para casi nada.
Pero no todo va a ser política, también habrá que hablar de otras noticias que lo han sido esta semana. En el panorama internacional, la que más revuelo ha causado es la referida a Maddie, la niña británica que desapareció el 3 de mayo en un complejo hotelero de la costa portuguesa; sus padres han pasado de ser víctimas a sospechosos, y la indignación crece al pensar en la posible farsa urdida por los padres en colaboración con los medios de prensa británicos y los asesores del partido laborista. Miles de personas se involucraron en la búsqueda de esta niña, se recaudaron más de un millón de euros en donaciones, algunos famosos, políticos, e incluso el Papa prestaron su imagen para esta causa... ¿cómo acabará todo?. Lo único cierto es que Maddie no está y que la policía lusa sigue intentando desenmarañar un caso complicado.
En nuestro país otro suceso nos ha abierto los ojos a la amarga realidad, el naufragio de un pesquero frente a las costas de Barbate. El viento de Levante se llevó la vida de 3 marineros y cinco siguen desaparecidos, aunque sin esperanzas de encontrarlos con vida. Los habitantes de Barbate, como otras muchas poblaciones costeras dedicadas a la pesca, que durante meses se vieron condenados a no poder realizar su trabajo por las presiones marroquíes, han recordado con dolor la cara más amarga de un mar traicionero y una profesión peligrosa.
Y, mientras, el mundo entero llora la desaparición de uno de los grandes divos del bel canto. El tenor Luciano Pavarotti ha fallecido en su amada Módena a los 71 años víctima de un cáncer de páncreas.
Pero, no todo ha sido negativo en esta semana. El deporte también nos da alegrías, por lo menos en baloncesto, donde los campeones del mundo siguen demostrando porque lograron el pasado año este título en Japón. El partido contra Croacia, emocionante hasta el último segundo, pareció ser sólo un pequeño despiste, y frente a la Grecia campeona de Europa los españoles dominaron
un encuentro que se saldó con una ventaja de 18 puntos. A ver si los chicos de Luís Aragonés son capaces de contagiarse del espíritu de los de Pepu y este fin de semana ante Islandia, y el próximo miércoles ante Letonia, son capaces de darnos alegrías.
Y, por esta semana es todo. Ha habido mucho más, ya lo sé, pero yo he destacado esto. Y, la próxima semana, más.

jueves, agosto 30, 2007

Superando retos

" DOS TRIATLETAS VALENCIANOS CULMINAN CON ÉXITO LA TRAVESÍA A NADO DEL ESTRECHO DE GIBRALTAR"
http://www.valencianoticias.com/search/node/dos+triatletas+valencianos
http://www.europasur.com/149444_ESN_HTML.htm


Es la primera vez que en este blog me remito a una noticia, pero en esta ocasión es por un motivo de peso, y, es que el protagonista de la noticia no es, ni más ni menos, que mi hermano Apolo.

Mi hermano Apolo es un ser excepcional, bueno, mis cuatro hermanos lo son, pero sus continuos retos hacen que él sea el que más destaque, aunque, como ya he dicho antes, tengo cuatro tesoros de hermanos de los que me siento muy orgullosa, y por ende, de mis padres, que han conseguido hacer de todos nosotros muy buena gente.


Bueno, vuelvo a mi hermano Apolo. Para él, este reto ha sido una vuelta de tuerca, un más difícil todavía, pero, costase lo que costase tenía que lograrlo. Él siempre ha sido deportista y siempre superándose a sí mismo; en el instituto, a pesar de su estatura, destacó jugando al baloncesto. Después empezó su afición a la bicicleta, especialmente a la de montaña, y cada barranco tenía que ser más pronunciado, cada ascenso más elevado. Después se pasó al triatlón, y, no se conformó sólo con realizar alguna prueba de vez en cuando, además participó en el Ironman de Austria en el 2004, una de las pruebas más duras a las que alguien puede someterse, y logró finalizarlo. Hace rutas por España en bicicleta (la ruta del Cid, la ruta del Quijote...) y siempre está buscando un nuevo reto personal, una nueva meta que batir, y con su entusiasmo consigue contagiar a los demás, incluyendo patrocinadores que cubren la mayor parte de sus gastos.

Como decía, en esta ocasión, era, si cabe, un desafío mayor que los demás, porque el mar no es el elemento en el que mi hermano se encuentra más a gusto. Hace 10 años, uno de sus mejores amigos, Nacho, al que ha dedicado esta travesía, murió desangrado en sus brazos, mientras practicaban buceo en el Mediterráneo, víctima de un insensato que no respetó la boya ni la velocidad. Desde aquel momento, el mar y mi hermano terminaron su relación.

Por eso esta ocasión era tan especial. En poco menos de tres meses decidió su nuevo desafío, se preparó un par de pruebas en el mar, se buscó un patrocinador y un acompañante y... culminó con éxito, aunque extenuado, una travesía complicada.

Por desgracia, esta gesta ha pasado casi inadvertida para la prensa al coincidir prácticamente con la hazaña del nadador paraolímpico Dani Vidal, al que no voy a quitar ningún mérito, pero Dani tenía mucha más preparación que Apolo y ha copado todas las reseñas deportivas.
Como he dicho al principio, mi hermano siempre ha estado en una continua lucha, superando obstáculos, y no sólo en el deporte, también en la vida ordinaria. En el colegio todos decían que no valía para estudiar, que siempre estaba en las nubes (o en la Luna, como su nombre indicaba), que no merecía la pena que siguiese... pero él continuó. No se veía capacitado para hacer una carrera, y optó por estudiar un ciclo de formación profesional. Pero, descubrió que tenía una facilidad extraordinaria para los idiomas, y se marchó a estudiar fuera. Consiguió varios trabajos, y prosperó hasta llegar a ser director de exportaciones de una empresa, para lo que sacó tiempo y fuerzas de donde no había y estudió y se preparó a conciencia.

Hoy en día Apolo es Director Ejecutivo en una empresa, viaja por el mundo entero, sigue practicando triatlón, está estudiando la carrera que siempre soñó, tiene una mujer y una niña maravillosas, una buena casa, muchos amigos, una familia numerosa con la que le gusta reunirse... y miles de ideas en la cabeza que antes o después llevará a cabo.

No es un supermán, es sólo un hombre, una persona con una fe ciega en si mismo que se crece ante las adversidades.

Creo que mi hermano Apolo es un buen ejemplo; hay que luchar por lo que uno quiere y en lo que uno cree, da igual el tiempo que tardes, da lo mismo no ser el primero, lo que importa es hacerlo, y terminarlo, y buscar siempre nuevos retos que cumplir, porque en eso, también consiste la felicidad.

lunes, agosto 20, 2007

Decálogo para ser una mujer feliz


Apréndete bien este decálogo, ponlo en práctica, y te aseguro que serás un poco más feliz. Si no lo ves correctamente, pincha sobre la imagen para que te aparezca ampliado. Y recuerda, quiérete a ti misma por encima de todas las cosas.

martes, agosto 14, 2007

La vida Bárbara

Cap. 7 De Fiesta ( Versión extraída directamente del diario personal de Bárbara )

Puede decirse que el cumpleaños de Laura, como fiesta, fue todo un éxito. Acudieron a la cita más de una treintena de amigos, compañeros de trabajo y conocidos de la homenajeada, todos portando algún regalo para la anfitriona y la mayoría añadiendo algún licor con alto contenido etílico a la ya de por sí amplia bodega. He de reconocer que la selección musical escogida por Nacho fue del agrado de la mayoría, incluyéndome yo misma entre los adeptos, y que todo el mundo bailó al compás de las melodías seleccionadas. Las ensaladas, canapés y demás viandas preparados por nosotras debieron ser también del gusto de todos los presentes, porque desaparecieron con gran rapidez de las bandejas. El buen ambiente, la diversión y la juerga se prolongaron hasta muy altas horas de la madrugada, cuando el cansancio y el exceso de alcohol hicieron estragos entre nosotros. Pese a todo, hubo quien decidió continuar la juerga por separado en alguno de los locales nocturnos - o más apropiado sería decir diurnos - situados entre la urbanización donde nuestra amiga tenía su chalet y Madrid.
Sería acertado decir que la mayoría de los asistentes se marcharon de la fiesta con un buen sabor de boca, aunque no en el sentido literal, claro.
Sin embargo, yo he de decir que en lo que se refiere a mis planes, la fiesta no cumplió todas las expectativas que yo deseaba.
Es cierto que un considerable número de los invitados eran del sexo masculino, pero hay que tener en cuenta que algunos de ellos se presentaron con sus parejas, lo que los hacía totalmente descartables para mis intenciones. Eliminados los “comprometidos” quedaron un grupo de solteros entre los que encontré a los especimenes más variopintos.
El primero en acercárseme fue un viejo conocido, José Hidalgo. Un grupo de viejas amigas estábamos charlando animadamente sobre algo intranscendental, cuando mi antiguo compañero de Facultad se aproximó para piropearme efusivamente y pedir mi opinión a cerca del original retrato que había regalado a mi amiga Laura. Decidí ser educada y mentí, y tanto pareció complacerle mi respuesta que me invitó a acudir a su estudio para poder realizarme un retrato, a ser posible un desnudo. Tardé mucho tiempo en conseguir quitármelo de encima, tuve que recurrir con miradas de auxilio a la ayuda de mis amigas, pero en toda la noche ya no cesé de notar como su mirada me desnudaba y me colocaba en las más incómodas y extrañas poses.
Con el ánimo todavía muy alto pese a mi paréntesis con Pepito Hidalgo, decidí que era yo quien debía dar el primer paso para acercarme a alguno de los candidatos. El elegido fue un chico que me había impactado desde el primer momento. Tenía un aire un poco ausente, parecía no cuadrar del todo bien en la fiesta, pero resultaba extrañamente atractivo pese a su larga y lacia melena de color pajizo y las gafas redondas, algo pasadas de moda, pero que le daban un aire a medio camino entre intelectual y místico. Aproveché un cambio de música para acercarme a él y hacerle algún comentario nimio sobre la comida. Noté en seguida que pareció sentirse halagado de que alguien como yo hubiera reparado en él, y rápidamente comenzamos a mantener una conversación. Al principio hablamos sobre generalidades, pero muy pronto comencé a aburrirme mientras él me soltaba un tedioso discurso sobre los compromisos sociales, las diferencias de clases y el tercer mundo, un tema por el que yo nunca sentí una especial preocupación y que me parecía totalmente inadecuado para una fiesta. El muchacho al que yo creí un compañero de trabajo de Laura resultaba ser uno de los amigos de Nacho, con una concepción de la vida bastante parecida a la de él, tan diferente de la mía. Creo que ya empezaba a bostezar cuando Laura apareció como un salvavidas con la excusa de presentarme a alguno de sus compañeros de trabajo.
Mi buena amiga se me llevó hacia un pequeño corrillo, estratégicamente situados junto a las bebidas estaban los que resultaron ser sus compañeros de trabajo. Me los fue presentando uno a uno, e hizo especial hincapié en un tal Alfredo, con el que según ella tendría mucho puntos en común ya que las familias de ambos procedían de Santander. He de reconocer que a primera vista Alfredo me gustó. Destacaba un poco entre la multitud, porque era el único que había acudido vistiendo traje y corbata, pero resultaba elegante, con su pelo engominado y oliendo divinamente. Estuvimos hablando un largo rato, y nos intercambiamos los teléfonos, pero de pronto, desapareció de la fiesta, eso sí, él solo, y volví a quedarme como estaba, compuesta y sin novio. El resto de los compañeros de Alicia habían acudido con sus respectivas parejas, algunas de las cuales trabajaban también en la misma empresa, salvo un chico al que todos llamaban “Pi”. El tal “Pi” era el típico gracioso, y verdaderamente, no tenía el menor interés en conocerle en profundidad.
Cuando Alfredo desapareció de la fiesta me quedé un tanto desconcertada, así que para recobrar el ánimo me dirigí al grupo formado por mis viejos amigos. La mayoría están ya casados o a punto de hacerlo, pero pasamos un buen rato recordando viejos tiempos y bailando la música de nuestra adolescencia y juventud, la música de los años `80, que con tanta maestría estaba pinchando Nacho. Estábamos dejándonos llevar por sonidos de grupos ya desaparecidos cuando hizo su entrada al garaje un hombre incapaz de pasar desapercibido en cualquier ambiente. Era un hombre excesivamente alto y corpulento, aunque no era grueso ni estaba deforme. Sus manos, en las que portaba un paquete deliciosamente envuelto eran las más grandes que yo nunca había visto, y su cara se unía al tronco sin dejar distinguir claramente el cuello. Sin embargo, su cara expresaba bondad, tal vez por sus mejillas excesivamente coloradas y la ausencia de toda sombra de barba.
Entró portando el primoroso paquete y una amplia sonrisa y saludó a todos con una voz profunda y grave, una voz que retumbaba. Se dirigió sin vacilar hacia Laura, y le abrazó al tiempo que la elevaba un par de palmos del suelo. Casi todos los presentes nos quedamos petrificados, pensando en que le iba a hacer daño, y de pronto, le estampó un par de ruidosos besos a los que Laura respondió de igual manera. Aquel gigante se echó a reír estrepitosamente, de tal manera que se podían escuchar sus carcajadas desde puntos bastante alejados.
Tras su particular entrada, la fiesta recobró su tono habitual, aunque su voz sonaba por encima de todas las demás. Yo no podía quitarle ojo, me sentía extrañamente hipnotizada por aquel ser descomunal, que sin embargo se movía con bastante gracia en la pista y que parecía conocer a todo el mundo.
Lo reconozco, estaba intrigada. Laura me sacó de dudas. Alejadas de oídos indiscretos en el cuarto de baño de la primera planta de la casa, me explicó, a grandes rasgos, que Pedro, pues ese era el nombre del gigantón, era uno de sus amigos de la infancia, vecino de la urbanización, y resultaba ser además uno de los socios de la compañía para la que mi amiga trabajaba como informática. Pedro, al parecer, era un buen partido, pues además de tener una participación en esta sociedad, era propietario de otras dos empresas y tenía una pequeña ganadería que le rentaba unos buenos beneficios. Y, lo más importante, estaba soltero. Con estos antecedentes, es lógico que insistiese en ser presentada a él, y aunque Laura rezongueó un poco, terminó por acceder a mis deseos, para lo cual, y aprovechando mi estancia en los lavabos me retoqué un poco.
Cuando nuestra común amiga nos presentó alabó todas mis virtudes ante él, haciendo especial mención a mi buen gusto tanto en lo referido a la decoración como al arte. A Pedro esto pareció interesarle, pues no en vano, una de sus empresas se dedicaba a la fabricación y venta de muebles. Estuvimos hablando unos minutos del tema, me pidió mi teléfono y la dirección exacta del estudio de decoración, pero no conseguí retenerle más de diez minutos seguidos, pues parecía ser una persona muy sociable y todos querían contar con su presencia.
En el fondo, me molestó, y tampoco sé muy bien por qué. Realmente no me gustaba, más bien al contrario, su físico llamaba la atención pero no resultaba atractivo, pero, por otra parte me disgustaba su indiferencia hacia mí. ¿Cómo un hombre como aquel podía ser insensible hacia los encantos de una mujer como yo? Además, estaba claro que entre todos los asistentes a la fiesta, este era el que más convenía a mis planes, y por tanto, a mí.
Un poco desilusionada me refugié en un vaso de ron con cola. No fue suficiente, aquel cubata no había conseguido alegrarme, así que lo intenté con un segundo. Hubiera seguido hasta acabar con la botella de no ser por Alicia, que me invitó a unirme de nuevo al grupo de rompepistas.
Las horas iban pasando sin darnos cuenta. Poco a poco la gente fue abandonando el lugar, y cada vez el intercambio de besos y despedidas resultaba un poco más corto. Llegó un momento en que el número de invitados se había reducido a algo menos de la mitad, la fiesta estaba decayendo. Un pequeño grupo aprovechamos para descansar y hablar en un tono más relajado sentados sobre los viejos cojines. La voz de Pedro resonó desde la otra esquina del garaje invitando a tomar una última copa en un lugar diferente, a lo que unos cuantos se apuntaron, y Alicia aprovechó el momento para insinuarse y conquistar al tal “Pi”, objetivo que cumplió sin excesivo esfuerzo. El cansancio, el exceso de alcohol y el sueño terminaron por vencernos, y de ese modo, la fiesta concluyó.
A la mañana siguiente, cuando desperté resacosa descubrí que Alicia no había dormido en la habitación, y que contábamos con una persona más para que nos ayudase a recoger los restos de la fiesta. Al parecer, la única persona que había dormido sola era yo.

sábado, agosto 11, 2007

El abuelo

El abuelo tenía la costumbre de finalizar sus frases con un sentenciador ¡coño! para remarcar con énfasis cualquiera de sus afirmaciones. Cuando algo le sorprendía o le llamaba la atención, simplemente dejaba escapar un ¡coño! y con eso tenía bastante. Y, cuando quería que algo quedara bien claro empezaba la perorata con un ¡coño! que llamaba la atención de su interlocutor.

Con el tiempo, el abuelo cada vez hablaba menos, pues menos tenía que decir, pero cada vez utilizaba más la dichosa palabrita, y dependiendo de la entonación que le diera significaba una u otra cosa, lo que indignaba bastante a su hija, quien le había recibido como herencia muchos años atrás.

Aquel día su hija acababa de servirle la sopa de cocido, y, el abuelo, sin esperar, se llevó a la boca una colmada cuchara de fideos y humeante caldo, quemándose los labios, la lengua y el paladar, por lo que exclamó

- "¡Coooooooño!"

- " Padre, ¡ deje usted de utilizar la dichosa palabrita para todo, que un día se va a morir con el coño en la boca!"

Y el abuelo, que hacía más de cuarenta años que había enviudado, suspiró profundamente, y en voz baja musitó

- " ¡Qué más quisiera yo, hija mía, que más quisiera yo!"

La vida Bárbara

Cap. 6. Preparando una fiesta
La primera en despertarse fue Bárbara, pero al encontrarse en casa ajena no se atrevió a levantarse. Pasadas las doce del medio día oyó ruido en la cocina y decidió salir de la habitación. Pero, para su sorpresa, no se encontró con la anfitriona, si no con el eterno novio de ésta, Nacho. Se saludaron con frialdad. Nacho le indicó donde podría encontrar lo necesario para prepararse un desayuno y mientras, siguió ordenando las provisiones que había traído del cercano pueblo de cara a la fiesta.
Bárbara estaba sirviéndose una taza de café con leche cuando hizo su aparición en la cocina Laura. Al encontrar en ésta a su novio no pudo disimular su sorpresa ni su alegría, y le dedicó una efusiva bienvenida, tanto que pareció ignorar la presencia de su invitada.
Poco después y con aspecto de gran somnolencia hizo su entrada en la cocina Alicia. Los cuatro juntos se sentaron alrededor de la mesa de la cocina para degustar humeantes tazas de café y tostadas con mermelada, mientras hablaban de los viejos tiempos y de la fiesta que se preparaba.
La presencia de Nacho parecía incomodar bastante a la otrora dicharachera Bárbara. No eran pocas las desavenencias que habían tenido a lo largo de los años. Nacho había acusado en numerosas ocasiones a Bárbara de egocéntrica, malcriada, caprichosa, materialista, superficial, prepotente y engreída, entre otras lindezas. Por contra, ésta le acusaba de ser una persona excesivamente egoísta, inmadura, inestable, soñadora, sin ambiciones ni aspiraciones, fantasiosa, atolondrada, imprudente e irreflexiva, un tarambana oportunista. Sinceramente, la química entre ellos no funcionaba.
Una vez que hubieron terminado de desayunar empezaron con los preparativos de la fiesta. Por común acuerdo habían decidido celebrarla en el sótano, que hacía las veces de garaje y de trastero. El acondicionar el local les llevó varias horas de intenso trabajo, pero una vez que hubieron terminado la tarea comprobaron que el resultado había merecido la pena. Después improvisaron mesas con dos viejas puertas, borriquetas de madera y manteles de papel, colocaron los cojines de un desvencijado sofá en una de las esquinas creando una relajante zona de descanso y cubrieron buena parte del techo con globos de colores. Mientras las chicas se encargaban en la parte superior de preparar aperitivos y ensaladas, Nacho se quedó en el sótano instalando el equipo de música y seleccionado los discos que amenizarían la fiesta.
Prácticamente estaba todo preparado y todavía quedaban varias horas para que llegaran los primeros invitados. Laura y Nacho prefirieron echarse una plácida siesta mientras que Bárbara y Alicia descansaban viendo la televisión en el salón, pero pronto acabó venciéndoles el cansancio y las dos acabaron dormitando en el sofá con el eco de las voces de una vieja película como fondo.
Cuando se despertaron Laura y Nacho ya estaban apropiadamente vestidos y habían comenzado a bajar las botellas y la vajilla de plástico. El tiempo se les estaba echando encima, y ellas empezaron también a arreglarse.
Bajo el chorro de la ducha Bárbara decidió aparcar momentáneamente las diferencias con Nacho para concentrarse en disfrutar de la fiesta y de los amigos. La hora de la verdad estaba llegando, era el momento de enterrar a la deprimida y resentida Bárbara y hacer emerger de nuevo a la joven con ganas de diversión. El cumpleaños de Laura era la excusa idónea para volver a relacionarse con gente de su edad, y tal vez, ¿por qué no? de poner nuevamente en funcionamiento sus armas de seducción.

martes, agosto 07, 2007

¿Quién acudirá al funeral de la turista española fallecida en Egipto?

Leía ayer en el periódico que regresaban a España 14 de los turistas españoles que sufrieron un accidente de tráfico en Egipto, y que hoy será repatriado el cadáver de la única víctima mortal, una mujer de 59 años madre de cuatro hijos, y abuela de dos nietas, y me preguntaba si los Príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, serían capaces de interrumpir su descanso vacacional en Palma para acudir a consolar a los familiares de esta mujer, Mª Dolores Sali, como hicieron hace un mes cuando acudieron a dar el pésame a los familiares de los turistas fallecidos en Yemen.
Que sí, que ya sé que más de uno me dirá que no hay punto de comparación entre un suceso y otro, que lo de Yemen se trataba de un atentado terrorista con un coche bomba y que lo de Egipto ha sido un desafortunado accidente de tráfico en el que el conductor de un camión, (sin motivo aparente, a lo mejor también era un suicida), se cambió de carril y chocó frontalmente con el autobús ocupado por turistas.
Pero, eso que se lo expliquen a los familiares y amigos de Mª Dolores, a la que, por cierto, nadie desde España le recomendó que viajara con escolta militar, como era preceptivo en Yemen, a la que, seguramente, nadie la tachó de insensata por querer viajar a Egipto a conocer las monumentales pirámides.
Yemen está considerado por nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores un destino poco seguro, las regiones de Sada y Al Jawf deben evitarse a toda costa , y las regiones de Mareb -donde se produjo el atentado- y Shabwa no resultaban recomendables y en caso de viajar hasta ellas es imprescindible el acompañamiento de un guía local y escolta militar; además Yemen es un destino con escasas infraestructuras hoteleras, al que se recomienda viajar vacunado de hepatitis, tifus, polio y malaria. Sin embargo, el Ministerio no tiene ningún tipo de alertas de este tipo sobre Egipto, por cierto, uno de los destinos internacionales más solicitados.
No tenía por qué pasar, pero, los turistas que se dirigieron a Yemen sabían que estaban realizando un viaje plagado de peligros, una aventura de alto riesgo. Digan lo que digan, sabían sobradamente a lo que se estaban exponiendo.
Por supuesto, los accidentes ocurren, y el peligro acecha en cualquier lugar, también ha habido fallecidos este verano en las tranquilas aguas del Mediterráneo, y en cientos de carreteras de todo nuestro país, y que yo sepa, los príncipes no han acudido al entierro de ninguna de esas personas.
En España no hay ciudadanos de segunda y de tercera, todos somos de primera, y, personalmente, si una de las víctimas de un accidente en el extranjero fuera familiar mío, a mí me molestaría mucho que se hicieran distinciones, y que no se me malinterprete, no estoy pidiendo a Felipe y Letizia que acudan a todos los funerales, muy al contrario, lo hicieron mal acudiendo a uno, porque pienso que no es esa su misión, que bastante tenemos con tenerlos como Relaciones Públicas internacionales. Mientras no nos quede otra, que cumplan con su agenda, y que a los españolitos de a pié nos dejen en paz.

jueves, agosto 02, 2007

La fama a cualquier precio


Andy Warhol, el maestro del pop-art, dijo que en el futuro todo el mundo tendría derecho a sus quince minutos de fama, lo que no dijo es que consecuencias podrían acarrear esa efímera fama.

Hace un par de meses yo disfruté de algo más de 15 minutos de protagonismo en un programa de televisión, en concreto, en el concurso "1 contra 100". Cuando me dijeron cuando se iba a emitir el programa, y sabiendo ya el resultado, avisé a los íntimos, la familia y algunos amigos. No pensé que nadie más fuera a verlo, y máxime cuando el mismo día en horario similar y en diferentes canales televisaban el final de la Liga de fútbol y una carrera de Alonso. ¡Qué ilusa! Aún hoy, dos meses después de la emisión, me dicen "te vimos el otro día en televisión; hay que ver qué lástima, con lo bien que lo estabas haciendo y al final... lo perdiste todo". Y, el de hoy no ha sido de los crueles, porque los hay que directamente te dicen " ¿eras tú, verdad? Y ¿cómo se te ocurrió perder quedándote un comodín? ¡Qué tonta!" y tú, claro, aguantas estoicamente y respondes con toda la educación que un buen colegio de pago te ha otorgado que pecaste de ingenua e inexperta. Claro, que peor fue lo de mi madre, a la que en plena cola de la caja del supermercado, y mientras educadamente estaba respondiendo a una conocida que, casualmente, había visto el programa, se le arrimó una señora con unos pabellones auditivos que para sí los quisieran los espías rusos, y sin más le dijo "¿La de la camisa rosa era su hija?, pues hay que ver que tonta fue, con lo fácil que lo tenía, lo que debía haber hecho es utilizar el comodín y así por lo menos hubiera ganado algo". ¡Toma ya! Por el hecho de haber visto el programa, se permite el lujo de asaltar a una desconocida e interrumpir una conversación para insultar a su hija.

Que no quiero yo ni pensar lo que hubiese ocurrido si, en vez de participar en un inocente concurso de televisión, me hubieran relacionado con un famosete de estos de tres al cuarto. Porque ese es el problema, todo el mundo quiere tener derecho a sus quince minutos de fama efímera al precio que sea, preferiblemente vendiendo sus intimidades y miserias a cualquier postor. Todo vale, desde inventarse una relación con el hijo de una famosa, insultar a una hija que un día fue famosa, hablar sobre las miserias de un muerto, reclamar una paternidad, airear un calentón de verano con un torero o ser el hijo del criminal más buscado del país. Y, después, se agregan los familiares y conocidos del famosillo de turno: desde la madre hasta el abuelo pasando por un compañero de trabajo o uno que dice llamarse amigo.

Recientemente leí que una psicóloga había realizado un trabajo de campo con niños de primaria y estos a la pregunta de ¿qué quieres ser de mayor? en su gran mayoría habían contestado famoso; no habían dicho tenista, ni futbolista, ni actriz, ni cantante, habían dicho famoso. ¡Qué triste! Porque los niños de hoy en día no son tontos, ser famoso por méritos propios es un trabajo arduo, muy laborioso, y, si realmente no eres bueno, no te garantiza la fama, pero aparecer en un programa de televisión en prime time es algo al alcance de casi todos, y, con suma facilidad se embolsan cantidades económicas nada despreciables, de esas que tú y yo, en una jornada de trabajo habitual no ganamos.

Es vergonzoso, pero es lo que estamos creando: monstruos de usar y tirar, capaces de venderse por unas semanas de fama y un dinero fácil, seres sin escrúpulos, juguetes rotos que una vez que prueban la luz de las cámaras y el olor de la celebridad necesitan de ella y son capaces de cualquier cosa por volver a aparecer en una pantalla o en una hoja de papel cuché. No hace falta que ponga ejemplos, son demasiado numerosos, basta con ver cualquiera de los llamados "programas del corazón" y preguntarse, ¿y este, qué ha hecho para estar ahí?.

Al final, los responsables últimos somos nosotros, los espectadores, porque, aunque todos digamos que no vemos esos programas, ¿quién puede decir que no sabe quién es Antonio David, o Paquirrín o Nuria Bermúdez?

miércoles, agosto 01, 2007

Contra el fuego


Otro verano más, la noticia que abre los telediarios son los incendios, los malditos y devastadores incendios que, poco a poco, están desertizando nuestro país. Quemada ya gran parte de Galicia, casi todo el litoral catalán, amplias zonas del Levante y numerosas extensiones castellanas, este año parece que el turno le ha tocado a Canarias.
¿Cómo puede considerarse ser humano un tipo que prende fuego de manera intencionada a un bosque, una pinada o, simplemente un monte? No hay nada más destructivo ni más incontrolable que un incendio en el monte, no sólo acaba con miles de plantas y árboles, destruye la tierra, que queda calcinada e inservible por mucho tiempo, acaba con animales, cultivos, casas,
la vida, los sacrificios e ilusiones de muchas personas, el oxígeno que respiramos, pero sobre todo, acaba lentamente con nuestro futuro.
Lo más terrible de todo es que el pirómano de Gran Canaria ha resultado ser un empleado forestal que finalizaba su contrato en el mes de Octubre. Una persona para vigilar que nada ocurriese en los montes ha acabado con miles de hectáreas, arrasando pinares, matorral, casas, pueblos y todo lo que el fuego ha encontrado a su paso.
¡Qué paradoja! Aquel que debe prevenir los incendios ha sido el causante del mayor fuego en Canarias, y, alega que lo hizo para que le renovaran un contrato laboral. Señor mío, esas no son formas, no ha dejado usted ya nada que vigilar, ni a partir de octubre, ni el año que viene, ni en mucho tiempo, y no sólo no ha defendido su trabajo, sino que ha acabado con el de muchísimas otras personas, y lo peor, ha marchitado las ilusiones de miles de vecinos, y, a todos, nos ha acortado un poco más la vida.
Canarias seguirá siendo un paraíso, se repondrá de este incendio y su principal fuente de riqueza, el turismo costero, no se verá afectado, pero, el que ha recorrido el interior de Gran Canaria y se ha topado con sus pinares, con las verdes cumbres de Tirajana, con los paisajes de sus barrancos, a partir de ahora echará de menos toda esa exuberante vegetación.
Este post está acompañado de algunas imágenes de algo que me temo que el fuego ya ha extinguido.

Ojalá no demos cuenta de que de verdad cuando el bosque se quema algo nuestro se quema, y llegue un verano en el que los incendios no sean el pan nuestro de cada telediario.

lunes, julio 30, 2007

La vida Bárbara

Cap. 5 Recordando viejos tiempos.

La semana pasó muy rápida para Bárbara, el viernes llegó y con él el mes de Junio. Las temperaturas habían subido considerablemente y la proximidad del verano podía respirarse ya en Madrid. Ante la perspectiva de las vacaciones, el trabajo en el estudio había descendido notablemente, por lo que no hubo ningún problema para que pudiese tomarse la tarde libre. Después de comer algo en un restaurante de comida rápida se encaminó dando un paseo hacia unos grandes almacenes para comprar un regalo para Laura. Estuvo dudando durante bastante tiempo, curioseando en una sección y en otra. Finalmente se decidió por el último libro de Cohelo, autor que sabía del agrado de la homenajeada. Aprovechó también para realizar unas compras de última hora en el supermercado, y no pudo evitar la tentación de adquirir un perfume para sí misma.
Regresó a su vivienda con el tiempo justo de darse una buena ducha, cambiarse de ropa y meter lo imprescindible en el bolso de viaje. Laura, al saber que Bárbara acudiría a su fiesta de cumpleaños, les había invitado a pasar todo el fin de semana. Las tres eran amigas desde los tiempos del colegio, y aunque en los últimos años el contacto había sido limitado, nunca habían perdido la buena relación de camaradería que siempre había existido.
A las siete y media, con puntualidad casi británica, Alicia pasó a recoger a Bárbara. Cargaron el bolso en el maletero y se encaminaron, plano en mano, hacia el chalet de Alicia. Cuando llegaron a la N-II el atasco era de grandes proporciones, al coincidir el viernes con el comienzo del mes y un tiempo espléndido. La noche prácticamente se les había echado encima cuando llegaron a la urbanización que Laura les había indicado. Les costó mucho dar con el chalet en cuestión, pero por fin lo hallaron. Una expectante Laura les estaba esperando en la puerta. Cuando se bajaron del vehículo las tres se fundieron en un gran abrazo.
Volvían a ser las tres niñas de siempre, sólo que con bastantes años más.
Una vez instaladas comenzaron a hablar. Las tres tenían muchas preguntas, muchas cosas que contarse para ponerse al día.
En un determinado momento la conversación se volvió algo más nostálgica y se descubrieron hablando de una niñez común.
_ "¿Recordáis? - dijo Laura - Cuando éramos niñas nos imaginábamos que a esta edad seríamos las tres amas de casa, viviríamos en la misma urbanización, estaríamos casadas, nuestros maridos trabajarían juntos y tendríamos cada una un par de hijos.”
_” Sí, y aquí estamos, a punto de cumplir la treintena, las tres solteras y viviendo cada una en una punta.” - respondió Bárbara.
_” Nuestra idea de futuro en aquel entonces era realmente patética.” añadió Alicia.
_ “¿Patética?, ¿por qué patética? - inquirió Bárbara - A mí me encantaría estar casada, tener un hogar, un par de hijos,…”
_” Vamos, ser la clásica ama de casa de clase media española ,- le contestó Alicia - que abandona su carrera profesional, su trabajo y su vida en aras de la familia. Eso estaba muy bien hace veinte años, pero ahora..."
_ “¿Pero ahora qué?, ¿ qué tiene eso de malo?” - preguntó Bárbara.
_ “ A lo que me estaba refiriendo es a lo diferente que se ve la vida según pasan los años - medió Laura - Cuando éramos pequeñas, el modelo a imitar eran nuestras madres, soñábamos con llevar una vida como la suya mientras jugábamos a las casitas. No existían las complicaciones, todo era idílico. Y según vas creciendo, vas cambiando tus ilusiones. En la adolescencia sueñas con romances exóticos, descubres el primer amor y el primer desengaño; durante la época universitaria pretendes cambiar el mundo, hacerlo más humano , nadie te comprende y te llaman idealista… y de pronto, un día te levantas, descubres que ya eres adulto, que estás llevando una vida totalmente convencional, que ni tu trabajo ni lo que te rodea te llena y que no se parece nada a lo que un día soñaste.”
Durante unos segundos se hizo el silencio, la conversación había tomado ahora un tono mucho más serio.
_ “ Laura, ¿te encuentras bien? - preguntó Alicia - ¿Qué es lo que realmente has querido decir?”
_ “ No sé, tal vez sea un pequeño bache emocional ante la perspectiva de entrar en la treintena, pero siento que mi vida no está bien, que no he cumplido ninguno de mis sueños, que voy por una larga carretera que no sé hacía dónde conduce sin poder apearme en ninguno de los caminos atractivos que pasan ante mí, sin que yo lo pueda controlar y que lo único que hago es vivir, vivir sin dejar apenas huecos para disfrutar. En sueños voy caminando por un largo pasillo, a izquierda y derechas hay puertas que se van cerrando a mi paso sin dejarme descubrir que hay tras ellas, y yo sigo avanzando, avanzando sin saber hasta donde voy a llegar, y las puertas siguen cerrándose a mi paso, y el pasillo parece no tener fin”
_ “Yo te entiendo, de verdad. A mí me pasa algo parecido. Mi sueño es casarme, formar un hogar, tener hijos… y el destino me lo quiere impedir, cuando estoy a punto de lograrlo, me dejan plantada en el altar, delante de todos los invitados.. Paso una vergüenza tremenda.”
Alicia la interrumpió en seco con un áspero gesto que indicaba una total desaprobación. Laura siguió hablando.
_” Tengo prácticamente treinta años y no he viajado a todos los lugares que me hubiera gustado ver, no he conocido las culturas que más me atraían, no he leído todos los libros que hubiera deseado leer, no he aprendido a tocar ningún instrumento, no hablo apenas idiomas, no he hecho nada de provecho para la sociedad, no he escrito ningún libro, no tengo un hijo al que educar y enseñar… Lo único que sé hacer es trabajar un montón de horas, cuidar de mis padres y sentarme ante el televisor. A veces pienso en dejarlo todo, salir corriendo y dedicarme a la aventura, o a la vida contemplativa, o a una vida más productiva para los demás… no sé, quiero apearme de la vorágine en la que vivo, disfrutar un poco más, replantearme las cosas, mi vida.”
_ “ ¿Y por qué no lo haces? - preguntó Alicia - ¿ Por qué no te tomas un año sabático, haces las maletas y te vas con Nacho a descubrir mundo? "
_ “ Nacho, ya salió Nacho. - Bárbara se levantó y empezó a gesticular al tiempo que elevaba el tono de voz - Eso es lo que a ti te pasa, toda la culpa la tiene él. Te ha comido el coco con sus fantasías. ¿Sabes lo que te digo? Nacho es un desgraciado, un don nadie, un vividor que lleva chuleándote casi diez años. Aparece y desaparece cuando le da la gana, sin darte explicaciones, y mientras, tú aquí como una Penélope griega esperándole, desaprovechando todas las oportunidades que pasan ante ti. No sé cómo puedes seguir con una persona como él, aprendiz de todo y maestro de nada. Estoy segura de que ahora mismo ni si quiera sabes dónde está.”
_ “Te equivocas, a estas horas seguramente estará llegando a España, y seguramente le veré muy pronto.”
_ “Estupendo. Entonces aprovecha para darle un ultimátum, o su vida inconstante o tú. - Bárbara parecía fuera de sí - No permitas que siga jugando contigo, si de verdad te quiere no le importará quedarse a tu lado, trabajar como hace todo el mundo, ganar un sueldo, llevar una vida ordenada y decente, casarse contigo, vivir contigo, fundar un hogar.”
_ “ Pero, ¿quién te ha dicho que eso sea lo que yo quiero? Entérate, yo no soy como tú, no busco un hombre que me quiera convertir en su esposa, no quiero ser una mujer florero, un ama de casa mantenida por su marido. Yo no quiero cambiar a Nacho, ni cambiar mi relación con él.”
La conversación iba subiendo de tono mientras Alicia, en silencio, parecía asistir a un partido de tenis en el que las raquetas devolviesen con fuerza las palabras y las acusaciones.
_ “¿Relación?, pero ¿de qué relación hablas? Tú estás enamorada de un fantasma que aparece cuando le viene en gana, cuando se queda sin dinero, cuando está cansado, entonces emerge, se pega a ti como una sombra, te exprime, te saca todo el jugo, y desaparece en el momento en que se cansa o se aburre de ti. ¿A eso es a lo que tú llamas relación?”
_ “ Estás muy equivocada. Tú no le conoces ni le entiendes, nunca lo has intentado. Es cierto que Nacho ha empezado muchas cosas y no ha acabado casi ninguna, es verdad que se entusiasma mucho y que a medida que pasa el tiempo se va desmotivando, no negaré que es incapaz de mantenerse mucho tiempo en un mismo sitio. - A medida que iba hablando, Laura parecía ir calmándose, su tono de voz iba descendiendo e incluso se adivinaban matices de nostalgia - Pero en todo este tiempo hay algo que no ha cambiado, su amor por mí .Él necesita conocer nuevos mundos, vivir diferentes experiencias, hacer cada día algo nuevo, pero al final siempre regresa a mí, yo soy lo único que se mantiene constante en su vida, soy su único vínculo con su pasado, con su vida real. Cuando él regresa de cualquiera de sus viajes, yo soy la primera persona a la que va a ver, soy la primera persona a la que le cuenta lo que ha visto, lo que ha hecho y lo que ha sentido. Se refugia en mi abrazo, me transmite todas sus experiencias y en ese momento yo me siento la mujer más feliz del mundo porque sé que me necesita, que yo soy para él lo más importante, que necesita de mi aprobación, que soy su público. - Ahora Laura hablaba muy despacio, como si estuviese intentando convencerse a sí misma. - Esa sensación no la cambio por nada del mundo, y sé que si algún día le obligara a cambiar le haría el ser más infeliz de la tierra, y yo también lo sería.”
_” No te entiendo, de verdad que no te entiendo, creo que eres una masoquista, ¿cómo puedes hablar así?” - le preguntó Bárbara con gesto de desesperación.
Alicia, que se había mantenido expectante en todo momento, intervino por fin en la conversación.
_ “ Tal vez no la entiendas porque tú no concibes el amor como lo hace Laura. Ella ama entregándose por completo al otro, vive para y por él. Cuando te enamoras de alguien, como lo está Laura, le quieres realmente como es, no quieres cambiar nada, y mucho menos su personalidad. Le quieres con sus defectos, con sus virtudes, le quieres por encima de todas las cosas, por encima del dinero, de los convencionalismos, de la familia y de los que te rodean, y lo único que te importa es él, su felicidad y la felicidad que te proporciona. Eso es el verdadero amor, la entrega total al otro, incluso el sacrificio en aras del beneficio del otro.”
Ahora Laura asentía con satisfacción, con la complacencia de los que se saben en posesión de algo único, de una pieza exclusiva que se exhibe por vez primera, mientras que Bárbara en el otro sillón notaba que estaba sola en aquella batalla y que había dejado al descubierto sus cartas.
_ “ No voy a seguir discutiendo sobre este tema, tal vez tengáis razón. A lo mejor yo nunca me he enamorado y tampoco voy buscando el amor, o al menos ese tipo de amor. Yo no estoy dispuesta a sufrir por nadie, no sería capaz de renunciar a nada, ni de hacer sacrificios ni todas esas cosas que se cantan en las canciones románticas.”
_ “ No te preocupes, - contestó Laura - cuando de verdad te enamoras los sacrificios y las renuncias no cuestan ningún esfuerzo, al contrario, se realizan con placer .”
_ “Pero, - Bárbara volvió a subir el tono mientras se revolvía en su sillón - ¿Tú la estás oyendo?, ¿Estás de acuerdo con ella?”
_ “ Claro que la estoy oyendo. El amor es algo muy subjetivo, cada persona lo siente de una manera distinta, e incluso la misma persona ama de una manera distinta de una época a otra, de un amor a otro. Puedo estar de acuerdo o en desacuerdo con vosotras, pero en cualquier caso yo no soy quién para juzgaros. Sinceramente, lo único que a mí me preocupa es vuestra felicidad, y si Laura es realmente feliz amando tan desesperadamente a Nacho, que siga adelante. Y lo mismo digo de ti, si tu felicidad consiste en una bonita boda, nos complaceremos en conseguirte la mejor de las bodas.”
Bárbara y Alicia se quedaron perplejas mirando a Alicia. Escudriñaron su rostro en busca de alguna evidencia que les hiciera sentir que las palabras de Alicia contenían un mensaje cómico,o alguna ironía, pero su faz no denotó nada.
_“ ¿Te estás riendo de nosotras, verdad ? Te lo estás tomando a cachondeo, y para nosotras es algo muy serio.”
_ “ No, hablo completamente en serio. Cada una de nosotras tiene una opinión muy diferente sobre el amor, los hombres y las relaciones. Por suerte para nuestra amistad a cada una de nosotras le gusta un tipo de hombre completamente diferente, y cada una de nosotras vemos la vida de un modo distinto. Tú Laura, buscas a alguien a quien proteger, de quien cuidar, alguien que te necesite y que te lo esté recordando permanentemente. En cambio, tú buscas lo contrario, alguien que se ocupe de ti, que te dirija, que te cuide y que esté invariablemente a tu servicio, y que a la vez te consienta todo. Seguro que vosotras tampoco estáis de acuerdo con mis elecciones y mi modo de vivir, pero no por eso vamos a discutir. Yo no os voy a cambiar a vosotras y vosotras no podéis cambiarme a mí. Puestas así las cosas ¿qué nos queda? La única solución es intentar comprendernos, desearnos lo mejor y alegrarnos de la felicidad de las otras.- Cambió el tono de voz.- Y vamos a dejar ya este tema, porque nos hemos exaltado todas un poco y porque nos estamos poniendo excesivamente serías, y esta era una reunión para pasarlo lo mejor posible.”
Volvieron a hablar de la infancia, de esa maravillosa época que habían compartido juntas y que se les había escapado ya de las manos sin darse apenas cuenta. Rememoraron viejas travesuras, antiguos profesores y compañeros de colegio, anécdotas en las que las tres habían sido protagonistas y que ahora, sin saber muy bien por qué aparecían nítidas en la memoria de cada una de ellas, y que las hacían reír y pisarse las palabras unas a otras.
El amanecer les sorprendió cuando ya casi no les quedaba tabaco. Agotadas y casi afónicas decidieron acostarse para afrontar con renovadas energías el largo sábado que les esperaba.

A vueltas con el verano

Verano, 30 de Julio. Unos que vienen, otros que se van...


Yo he estado ausente demasiado tiempo, pero ya estoy de nuevo aquí, en mi blog, para poder escribir muchas cosas, nuevas historias, otras reflexiones, ideas que rondan por mi cerebro, anécdotas, excusiones y viajes...


Los que veraneamos en Julio, veraneamos dos veces: las playas no están tan masificadas, y da gusto pasear y tomar el sol en ellas, y el agua tiene una temperatura ideal que invita al baño, sin tener que esquivar a doscientos bañistas apelotonados en cuatro metros cuadrados de orilla de playa; y, por otra parte, cuando volvemos a la ciudad la encontramos más tranquila y relajada que nunca, apenas hay atascos, los centros públicos funcionan casi correctamente por primera vez en mucho tiempo, puedes aparcar con comodidad en la puerta de tu casa y de tu trabajo, descansas dos meses de tus jefes y esos compañeros que menos te agradan, apenas hay ruidos en la calle y las vecinas chismosas han huido a sus pueblos, donde ahora se cuecen más salsas que en mi comunidad. ¡ Toda una delicia!, sobretodo, si tienes aire acondicionado.


Bueno, para los que os acerquéis a este blog, hoy os regalo una foto de una preciosa luna llena de verano de intenso color naranja reflejándose sobre el Mediterráneo... una imagen que espero que os guste y os relaje, y, a los que todavía no os habéis marchado, os anime, y a los que habéis vuelto os reconforte.

viernes, junio 08, 2007

Pequeño resumen de mi semana

Empecé esta semana cumpliendo años. Ya sabía yo que hacía mucho tiempo que había dejado de ser un descapotable monoplaza para convertirme en un utilitario, en concreto en un monovolumen, pero lo que no esperaba era lo que me dijo mi hermano tras felicitarme: a las 12 de la noche pasaba a transformarme en carroza. Claro, que los hay por ahí convertidos en tartana que se siguen creyendo deportivos de alta cilindrada.
El día de mi cumpleaños mi teléfono se saturó; eso es bueno, cuando tanta gente se acuerda de ti y quiere felicitarte en tu día es que te quieren mucho. Además, quién más me quiere demostró conocerme muy bien y acertó plenamente con los regalos (voy a poneros los dientes largos, circuito en Spa, chocolaterapía completa y ducha vichy completa...¡ qué delicia!)
La semana siguió con la terapia de grupo, que en esta ocasión fue muy diferente a las demás y muy constructiva, aunque me costó alguna lágrima, pero reconozco que ha sido de las mejores, si no la mejor, que he tenido en todo este tiempo.
Tras la terapia continuó el día con una llamada de teléfono de la productora para ofrecerme hacer otro cásting, y, claro, yo encantada.
Tras esta llamada me ofrecieron nuevas vías para mi futuro profesional, en concreto varios cursos sumamente interesantes que espero empezar en Septiembre y aprovechar al máximo.
Terminé el día cenando en una marisquería con Javi para acabar de celebrar mi cumpleaños, y como diría Forrest Gump, (aunque con diferente sentido) y no tengo más que decir.
Al día siguiente mi amiga Chelo me dijo una frase que evoca perfectamente el paso del tiempo en nuestras vidas: a veces, a causa de la rutina, se encuentra como un hámster, rodando en una noria.
El jueves estuve de aquí para allá, primero haciendo el cásting para el programa (las pruebas las superé, ahora sólo queda esperar que me llamen) después viendo nuevos cursos para mi futuro laboral, ahogándome un poco en las traicioneras aguas del Guadiana que reaparecen cuando menos te lo esperas, y terminé comiendo con Chelo en el centro de Madrid en una terraza como dos "guiris" cualesquiera .¡Ah! Y aproveché para regalarme un par de libros que alimenten mi cerebro y mi espíritu.
El viernes lo he dedicado a mi amiga Teresa y a su familia, que me han invitado a comer. ¡Qué complicado es lidiar a diario con un preadolescente loco por el fútbol y con una quinceañera con las hormonas completamente alteradas!.Pero Teresa tiene suerte, tiene a su lado a Manolo, que la quiere mucho más de lo que ella se da cuenta, y, además se marcha una semana al Caribe con su maridín a descansar de todo.
Y, ahora, como todos los viernes, me marcho a tapear y tomar algo con mi chico y con Chelo, a echarnos unas risas y compartir alguna confidencia.
Como comprenderéis, con tanto ajetreo, he tenido poco tiempo para escribir en el blog, pero, en cuanto pueda, lo soluciono.

jueves, mayo 31, 2007

¿Cuánto?

Era viernes por la tarde, un viernes primaveral que anunciaba un fin de semana de altas temperaturas, sol y escapadas. Corríamos hacia el coche, porque unos minutos significaban la diferencia entre un tráfico denso o un atasco monumental.
Salimos escopetadas del trabajo en dirección a la M-30. A la altura del puente de Ventas dos chicos empezaron a pitarnos desde su vehículo con la clara intención de llamar nuestra atención, pero mi amiga Su decidió pasar olímpicamente de ellos.
El tráfico comenzaba a condensarse más, incluso llegamos a pararnos en alguna ocasión, y a nuestra izquierda, el coche blanco con los dos chicos nos pitaba y nos hacía señas para que bajáramos la ventanilla. Susana comenzaba a alterarse con aquellos dos individuos, y estalló cuando el que estaba en el asiento del copiloto le hizo un signo con los dedos índice y corazón que claramente significaba “¿cuánto?”. De su boca empezaron a salir lindezas del estilo de “eso se lo preguntas a tu madre, cabrón, a ver cuánto te quiere cobrar ella” e improperios de toda clase. Lo peor de todo era que aquellos dos no se daban por aludidos, y seguían pitando y haciendo el mismo gesto, ya con ambas manos. Susana estaba a punto de explotar y lanzaba insultos de toda clase, mentando a las madres de ambos y toda la clase de prácticas sexuales que se le ocurría que podrían realizar con ellas. Poco antes de llegar al puente de la carretera de Valencia, estando ya totalmente parados ambos vehículos, el chico del coche blanco bajó totalmente la ventanilla y sacando medio cuerpo por ella y haciendo bocina con las manos preguntó “¿qué cuanto pides?”. La cara de Susana era ya todo un poema, a punto estaba de coger la barra antirrobo cuando una lucecita se encendió en mi cabecita. “Susana, ¿tú no llevas un cartel en la parte de atrás de la ranchera que indica que vendes este coche?”. Durante unos segundos se quedó mirándome de una forma extraña, incluso pensé que la iba a pagar conmigo, pero poco a poco su rostro se fue relajando. El tráfico volvió a ser fluido y Susana se incorporó para salir por Conde de Casal, y con una flema casi británica me respondió “Bueno, si tanto interés tienen en saber el precio del coche que llamen por teléfono, no te jode, porque han estado a punto de que les abriera la cabeza”.
Al incorporarnos a la derecha les perdimos de vista.
Cuando Susana le contó lo sucedido a su marido, que era el que había puesto el cartel, este no pudo más que echarse a reír durante un buen rato, y, es que de sobras conoce él el fuerte carácter de su mujer.

miércoles, mayo 30, 2007

Coca-Cola también para treintañeras




¿Habéis visto el último anuncio de Coca-Cola? Si no es así aquí tenéis la oportunidad http://www.conocecocacola.com/. He de reconocer que me encanta esta campaña dirigida a aquellos que tenemos treintaytantos y que vivimos los ochenta en plena adolescencia. Todo un acierto, aunque observo demasiada testosterona, echo de menos el punto de vista femenino, así que he creado mi propia versión del anuncio. A ver qué os parece (señor@s publicitari@s de McCann Erickson Madrid, si están interesados, no duden en contactar conmigo).


Música de fondo Simple Minds "Don`t you (forget abaut me)"
De repente, un día pasas por una obra y no oyes ningún tipo de comentario a tu paso, y cuando subes al autobús un jovencito te dice ¿se quiere sentar, señora?.
¿Señora?
En ese momento te das cuenta de que perteneces a otra generación. Aquella a la que tu sobrina le da consejos de moda para no ir haciendo el ridículo, y a la que disimular las ojeras y el cansancio, para salir una noche, le cuestan dos horas de maquillaje...
Pero hay algo en ti que te dice ¡eh! Nosotras fuimos las primeras en descubrir el aeróbic, los maillots y los calentadores. Conocimos a Cindy Crawford, Claudia Schiffer y Linda Evangelista.

Arnold Swarchenegger era un actor de éxito y el mundo estaba dominado por un viejo y mal actor llamado Ronald Reagan en compañía de Margaret Thatcher y Mijail Gorbachov.

También somos las que jugamos con el Nenuco, el Baby Mocosete y con la maravillosa Nancy,las que disfrutábamos con las amigas en la calle mientras merendábamos un bocata de chorizo o pan con nocilla.
Leíamos tebeos en vez de cómics y nos grabábamos cintas con música de Mecano, Michael Jackson, Hombres G, Miguel Bosé, Alaska y los Pegamoides o Dinarama.

Lloramos la muerte de Chanquete, estudiamos con los dibujos de Érase una vez... y Barrio Sésamo, conocimos el mundo a través de la Bola de Cristal.
Nos enamoramos de Bon Jovi, de Tom Cruise , Patrick Swayze y de Val Kilmer.

Sobrevivimos a las hombreras, a las minifaldas un dedo por debajo de la levita, a las medias tupidas con zapato plano y a los cardados imposibles.
Nuestra consigna fue "al mundo entero quiero dar un mensaje de paz" y "busque, compare, y si encuentra algo mejor, cómprelo"

Somos unas heroínas, capaces de quedar con un chico una semana antes y acudir a la cita sin móvil, sin messenger ni correo electrónico. Todas queríamos bailar a lo Flash Dance o Dirty Dancing, aunque nos conformábamos con lo que veíamos en Tocata.

Recorríamos España con toda la familia en un utilitario sin aire acondicionado y sin cinturones de seguridad jugando al veo veo o a descubrir los toros de Osborne.

Somos una generación de fuertes, de compresas con alas, de sujetadores sin relleno, de cabinas de teléfono para avisar de que íbamos a llegar tarde, de castigadas sin ver la tele o sin postre.

Todo este pasado glorioso nos ha convertido en lo que hoy somos, mujeres independientes y con una inmensa capacidad de ser felices. No bebemos para olvidar, bebemos para disfrutar, aunque lo hagamos con Coca-Cola light o Coca-Cola Zero.

sábado, mayo 26, 2007

Concursando en televisión

Hace algo más de un mes escribí aquí sobre un cásting para un concurso de televisión; bien, pues ayer estuve en la grabación del programa de televisión, el concurso 1 contra 100 de Antena 3. De antemano he de decir que me gustó bastante la experiencia, que el ambiente era muy bueno, que en maquillaje y peluquería te dejan sensacional, que las chicas de producción son encantadoras y hacen que tu estancia sea lo más cómoda y agradable posible, y que, además iba con todos los gastos pagados. Juan Imedio es un tipo realmente simpático y agradable, las preguntas no son excesivamente complicadas... pero, pese a todo, cuando ya acariciaba el triunfo con una cantidad superior a 15.000 €, tuve una corazonada, me empeciné en una respuesta y me lancé a la piscina sin hacer uso de mi último seguro. Porque, a ver, si te preguntan, ¿qué ciudad tiene nombre de superhéroe? y te dan estas tres opciones, ¿tú que contestarías?
  • Flash Gordon
  • Hulk
  • Batman

Yo deduje, por un tipo de lógica que ahora no sé explicar, que se trataba de Hulk, y como ya he dicho, sin hacer uso de mi último seguro, di como buena la respuesta. Pues no, me equivoqué de pleno, la ciudad era Batman, y está al sur de Turquía, y con ello perdí el concurso y una suma de dinero importante.

Pero, que nadie piense que estoy triste, porque no es así. La experiencia me ha gustado mucho, tuve un día muy entretenido y ajetreado, y no gané... pues tal vez por eso que dicen de que afortunado en amores desafortunado en el juego. Cuando alguien como yo tiene tanta gente a su alrededor diciéndole lo mucho que le quieren y todos expectantes por ti, ¿qué más da si al final no ganas el premio, cuando todos están deseando abrazarte y verte en televisión?

jueves, mayo 17, 2007

La vida Bárbara

Cap. 4. Vuelta a la rutina
Tras el funeral por Alberto, la rutina se había instalado de nuevo en la vida de Bárbara. Las mañanas empezaban con interminables atascos en el centro de Madrid, a los que seguían una dura guerra por ocupar un puesto de aparcamiento. Las horas en el trabajo se sucedían monótonas ante la mirada triste y a la vez complaciente de Sofía. Las tardes decidió ocuparlas en la decoración de su nuevo hogar. Alguna visita a sus padres, una cena con amigos un fin de semana, y algunas compras fueron los únicos alicientes durante aquellas largas semanas.
Le gustaba la sensación de protección que parecían brindarle todos los que le rodeaban, incluso se sentía complacida, tanto que a veces exageraba su sentimiento de abatimiento sólo para notar la reacción que producía, especialmente en el trabajo. Pero cuando llegaba a su hogar y cerraba la puerta parecía que un mundo nuevo se abriera ante sus ojos al quitarse la máscara del dolor y fantaseaba con una vida muy diferente a la suya, en la que provocaba sentimientos de envidia entre las mujeres y de deseo entre los hombres, una ilusión en la que el éxito y ella eran la pareja protagonista. Había una persona a la que no podía engañar, a Alicia, a la que durante unos días intentó mantener alejada. Pero ambas sabían que esta situación duraría poco tiempo, al fin y al cabo Alicia no era sólo su mejor amiga, era sobretodo, la persona que mejor la conocía, incluso más que su propia familia.
Aquel sábado por la mañana el sol de primavera calentaba con fuerza. Alicia había llamado y se había autoinvitado a un ligero almuerzo en su casa. Decidió esperarla en el jardín aprovechando para tomar el sol. Extendió la toalla sobre el césped y se tumbó. Se sentía protegida de los extraños por la valla cubierta de alibustre . Notaba una gran paz en su pequeño jardín, en su casa, en su soledad, donde no tenía que fingir ni aparentar.
Me encanta esta sensación. Tengo casi todo lo que puedo desear, tengo una buena situación económica, buena salud y buen humor, una casa que me encanta, un trabajo que me gusta y libertad. Por fin estoy haciendo lo que me da la gana sin tener que dar explicaciones y sin tener que pedir permiso a nadie, ni a mis padres, ni a un hombre. Soy independiente, no necesito a nadie y me gusta. Nunca antes me había sentido así. Puedo hacer lo que quiera con mi tiempo libre, con mi dinero, con mi vida. La felicidad debe ser algo muy parecido a esta situación. ¿Quién lo hubiera dicho? Siempre pensé que el día en que saliera de la casa de mis padres lo haría ya casada y para irme a vivir con un señor, ni si quiera me había planteado en sueños el vivir yo sola. No sé como mis padres han podido aceptar esta situación, ni si quiera han puesto la más pequeña objeción. Pensarán que pronto me aburriré y decidiré volver a casa con ellos, pero no saben lo equivocados que están. Me encanta esta situación, soy libre, me siento libre. ”
Estaba absorta en sus pensamientos cuando sonó el timbre. Se cubrió con un pareo, atravesó el salón y abrió la puerta. Allí estaba Alicia.
_” Dichosos los ojos. Parecía como si me hubieras estado evitando todo este tiempo. ¿Me invitas a pasar o vamos a comer aquí, en la puerta?”
Le invitó a pasar con la mejor de sus sonrisas. Se fundieron en un largo abrazo. Una vez dentro Alicia admiró los cambios decorativos que Bárbara había realizado en el domicilio, alabó su buen gusto a la hora de combinar colores y elogió la elección de las tapicerías. En el jardín se quedó extasiada ante la explosión de color de los bulbos plantados sobre un parterre. Bárbara se sentía halagada, algo que, indudablemente, le encantaba.
Almorzaron en el jardín una ensalada de pulpo a la vinagreta y un poco de pastel frío de carne. El sol seguía brillando con fuerza a esas alturas del mes de Mayo, y después del almuerzo, las dos decidieron tomar el sol, para lo que Bárbara tuvo que prestarle uno de sus bikinis.
Todo estaba tranquilo, apenas se oían ruidos, si acaso el eco lejano de algunas risas infantiles provenientes de otro chalet, a veces, a lo lejos, el ruido del motor de algún vehículo. Era el momento propicio para conversaciones más intimas.
_”¿Me vas a contar qué ha pasado todos estos días o esperas que lo adivine? _Preguntó Alicia al tiempo que sacaba de la pitillera dos cigarrillos y le ofrecía uno a Bárbara.
_” Realmente no ha pasado nada. Durante unas semanas me he dejado llevar, me he comportado como todo el mundo esperaba que lo hiciese, como una joven viuda desgarrada por el dolor.”
Alicia le interrumpió.
_” ¿Qué dolor? Bárbara, bonita, estás hablando conmigo, no te hace falta el teatro.”
_” Déjame terminar. Te decía que me estaba dejando llevar, que estaba fingiendo, lo reconozco. Pero, ¡es tan agradable que todo el mundo esté pendiente de ti para mimarte, para satisfacer todos tus deseos! Durante todo este tiempo me he sentido como entre algodones, y eso me encanta. Todo el mundo preocupado por mí, todos pendientes de lo que pudiera necesitar…”
_” Eso, querida, se llama autocomplacencia, y es ruin y bajo. Has estado jugando con los sentimientos de todos los que te quieren.”_ Le dijo con un sonrisa y en tono de irónico reproche.
_”Ya lo sé. ¿Y qué querías que hiciese?, que les dijese: no sintáis pena de mí, si no estaba enamorada, si me encuentro muy bien sin él. La verdad es que me encanta vivir sola, me gusta la independencia, sobre todo porque yo siempre había pensado que saldría de la casa de mis padres para irme a la de mi marido. Deberías alegrarte por mí; en el fondo, su muerte ha supuesto mi liberación; tú sabías que yo nunca hubiera sido capaz de romper el compromiso, ni mucho menos de decir no ante el altar y que toda la vida habría vivido la gran mentira. Pero confesar todo esto, como tú me sugerías, hubiera sido un cataclismo. Además, tú no me puedes entender, no eres como yo, tú siempre has hecho lo que tú has querido, sin importarte el qué dirán, aunque tuvieras que ir contracorriente.”
_”No, no siempre, de sobras sabes que, en el pasado, yo también yo he hecho lo que los demás esperaban de mí.”
_” Y de todos modos, sí que estoy dolida, no por él, no por su ausencia, estoy dolida por mí. Siento que ese día por su culpa hice el más espantoso de los ridículos. Cancelé mi gran boda por él, ,me vestí de negro cuando tenía que haberme vestido de blanco, aparecí sin maquillar y con aspecto desmejorado y le cedí todo el protagonismo a él en el que era mi día. Estoy dolida, sigo furiosa y no se me ocurre ninguna forma de venganza.”
_” No te enfades, pero tú lo que estás es de siquiatra. ¿Te parece poca venganza quedarte libre y con su casa, su coche y su dinero?”
Se echaron las dos a reír. Una ligera brisa se empezó a levantar y decidieron meterse nuevamente en casa. Bárbara preparó café en la cocina mientras Nuria escogía música entre la colección de CD colocados sobre una original estantería colgante.
Se sentaron una frente a la otra con los pies cruzados descalzos sobre el sofá.
_”Alicia, mi plan sigue en pie, sigo buscando un hombre para casarme antes de cumplir los treintaidos.”
_” Pero, ¿ qué estas diciendo? ¿cómo puedes seguir con esa manía? Has conseguido lo que deseabas, acabas de confesarme que te encanta estar sola, que te gusta ser independiente, y ahora me hablas de casarte. A ti no hay quien te entienda.”
_” No tiene nada que ver, ya lo hemos discutido otras veces. La independencia ya la he probado, sé lo que es y me gusta, pero no pienso renunciar por ella a mi gran ilusión. Quiero una gran boda, de blanco, de largo, en la Basílica, con muchas fotos y muchos invitados, con un gran banquete, una buena orquesta…quiero un anillo con una fecha por dentro, quiero ser la señora de, quiero mi boda.”
_” ¿Y crees que eso te hará sentir más feliz?”
_” No lo sé, pero ese ha sido siempre mi sueño, y ya sabes que yo lo que quiero lo consigo. Además, si no sale bien siempre puedo dar marcha atrás. Quiero casarme, tengo sobrada experiencia en organizar mis bodas, sólo he de encontrar a un hombre para ese gran día y tú eres la persona que me ha de ayudar, eres la más adecuada.”
_”Tu postura me parece muy cómoda; quieres casarte, necesitas un novio y quieres que yo te lo busque, pero ¿de qué vas?.”
_”Tú tienes experiencia con los hombres.”
_”Te recuerdo que mi matrimonio no llegó a durar tres años y que las relaciones sentimentales posteriores no han llegado a tanto. Hace varios años que en mi cuarto de baño no hay más que un cepillo de dientes. No sé cómo quieres que te ayude.”
_ “¿Y rollitos, no has tenido rollitos en estos últimos años?”
_” Si, claro. Pero mis rollitos, como tú los llamas, no son hombres dispuestos, al menos por el momento y mientras existamos chicas como yo, a pasar por la vicaría. Los hombres, lo que quieren es sexo, huyen de cualquier tipo de compromiso, y mucho más del matrimonio. Te voy a dar un consejo, si buscas un hombre para que te lleve al altar, enamórale, pero niégale el sexo hasta después de la boda.”
_” Buen consejo _ sonrió y le guiñó un ojo_ tomo nota, maestra.”
_” De verdad, yo no puedo ayudarte, eres tú la que debes salir, conocer gente, volver a relacionarte. Y si eso no te funciona siempre puedes poner un anuncio en la sección de contactos, o probar con internet.”
_” ¡Ni loca! Estoy muy necesitada, pero no tanto como para publicarlo. Siempre he pensado que los que utilizaban las secciones de contactos debían de ser tarados mentales o adefesios. Recurro a ti porque al menos tú estás en activo, estás en el mercado, te sabes mover, sabes donde encontrarles. Yo llevo mucho tiempo fuera de circulación, retirada del negocio del ligoteo una eternidad, no recuerdo ni como se seducía a un chico. A ver, ¿de dónde has sacado tus últimos ligues?”
_” ¿El último? A ver, déjame que piense. ¡Ah, sí! Fue un cliente, hace un par de meses.”
Bárbara le miró con los ojos muy abiertos, después se echó a reír, tan fuerte que se atragantó con el café.
_”Pero, de qué te ríes? ¡No haber preguntado!”
_” No, si no me río de ti. _ La voz se le entrecortaba, no podía parar de reír _ Me río pensando en la cara que pondrían Sofía y sus hijos si me pusiese a ligar con alguno de nuestros clientes. Se me acabaría el chollo de golpe.”
Ahora se reían las dos. La risa de Bárbara era histérica y contagiosa. Alicia cogió un cojín y se lo tiró a la cara. Empezaron una guerra de cojines. De pronto estaban las dos corriendo por toda la casa como un par de niñas pequeñas intentando esquivar los golpes. Las carcajadas y los gritos ahogaban la música. Tardaron un rato en recobrar la compostura. Se dejaron caer sobre el sofá nuevamente, ahora extenuadas.
Bárbara tomó nuevamente la palabra.
_”Lo cierto es que tú conoces a mucha más gente que yo. En los últimos años mi vida social ha sido un desastre, prácticamente nula. La verdad es que Alberto era bastante absorbente, apenas tenía amigos y no le gustaban los míos.”- dijo con aire melancólico.
_” Pero, ¿qué dices? Si te pasabas el tiempo alternando de fiesta en fiesta, si la familia de tu novio tiene más teléfonos en la agenda que el propio Jesús Mariñas. Aunque hay que reconocer que Alberto era un poco “sieso” .La verdad es que durante todos estos años nos has tenido a todos un poco abandonados, raras han sido las ocasiones en que hemos salido con vosotros. ¡ Si para vernos tú y yo casi teníamos que hacerlo a escondidas de Alberto !”
_ “ Te doy la razón. Eramos una pandilla numerosa y yo he perdido el contacto con prácticamente todo el mundo. Me gustaría mucho recuperar las viejas amistades.”
_” ¿Sabes? El día del funeral de Alberto,cuando nos quedamos solas Laura y yo me comentó que estaba preparando una fiesta para celebrar su cumpleaños y que, por supuesto, contaba con nosotras. Será el próximo fin de semana en su chalet de la sierra, ¿te apuntas?”
_ “No sé si debería, además no me ha invitado.”
_”¡ Pareces tonta! Estará encantada, si no te dijo nada era porque el funeral no parecía el lugar más adecuado, además cuando me dijo que podía ir acompañada ya le dije que vendrías conmigo. Será una gran oportunidad, estarán los viejos amigos, y los compañeros de trabajo de Laura y entre ellos hay mucho soltero…”
_” Visto así no parece mal plan, puede ser una buena ocasión para conocer chicos. ¿Piensas que alguno podría ser el adecuado para mi plan?”
_” Sigo diciendo que estás de siquiatra. Espera, se me ocurre uno, José Antonio Hidalgo, en la Facultad estaba loco por ti.”
_” ¿Qué dices? Ni loca, es un pirado, está desequilibrado, de cuando en cuando todavía me llama y me invita alguna de sus exposiciones. ¿Has visto alguna de sus pinturas?. Está obsesionado con las muertes y las mutilaciones.”
_” De acuerdo, lo tachamos de la lista, buscaremos otro.”
_ ” A mí se me ocurre otro, tu hermano Lolo.”
_” Descartado.” - respondió Alicia con tono enérgico.
_” ¿Descartado, por qué? Es un encanto de persona, tiene un buen trabajo, un buen sueldo, es simpatiquísimo, está como un tren y además está soltero.”
_” Ya, y es un golfo, y un mujeriego, y un vividor y una persona que huye de los compromisos… A tu madre le daría un síncope. Además, que tú no eres su tipo, Lolo y los de su calaña no te convienen . Y tampoco te quiero como cuñada, ya te sufro bastante como amiga como para que pases a formar parte de la familia. Lolo no, tú necesitas otro tipo de hombres, más románticos, más formales, alguien por ejemplo como Arturo.”
_”¿ Arturo?,¿nuestro Arturo? Pero si tiene novia."
_” Ya, ¡ pero es tan dulce, tan guapo y besa tan bien!”
Bárbara dejó escapar un pequeño grito fingiendo estar escandalizada.
_” No me irás a decir que tú y él… Cuenta, cuenta.”
Siguieron durante horas hablando de hombres. El sol de la tarde fue cayendo lentamente hasta que en el exterior la oscuridad lo cubrió todo. Era ya entrada la noche cuando se despidieron.
Tumbada sobre la cama Bárbara recordó a sus viejos amigos. No podía dormir, se sentía expectante ante el reencuentro, y ,¿por qué no decirlo?, ante la idea de conocer a nuevas personas. Tal vez entre ellas encontrara la que estaba buscando.

viernes, mayo 04, 2007

Nunca te acostarás sin saber una cosa más

Siempre he sentido una gran curiosidad por conocer el origen o el por qué de algunas de las frases que empleamos habitualmente. Aquí resumo unas cuantas, y más adelante, te contaré algunas más.
Todos hemos oído alguna vez la expresión "perderse por los cerros de Úbeda" para expresar que alguien se está distrayendo del tema central de una conversación, pero, ¿alguien conoce el verdadero origen de esta expresión?. Hay varias teorías, y todas coinciden en que la expresión se generó durante la Reconquista, en 1234 cuando el rey Fernando III el Santo se preparaba para tomar la ciudad de Úbeda. La versión que a mí más me gusta es que el rey estuvo durante largo rato esperando a uno de sus capitanes que no apareció hasta que la ciudad no estuvo ganada, y al preguntarle, el militar sólo supo responder que se había perdido por los cerros de la población a la búsqueda de una doncella mora que le había prometido sus favores. Como quiera que sea, parece ser que el capitán se perdió la batalla, y seguramente también las carantoñas de la morita.
Para la mayoría de las culturas el número 13 es el número de la mala suerte; para los cristianos el número 13 se asocia con el número de comensales que acudieron a la última cena, siendo el treceavo el que traicionó a Jesucristo. Pero, parece ser que culturas más antiguas, como la escandinava, la judía o incluso la egipcia ya consideraban maldito este número, aunque también sabemos que la religión católica, con tal de atraerse a los paganos, fue capaz de adaptar fechas, ideas, y actos de cualquier manera.
A buenas horas, mangas verdes, pero ¿quiénes eran los mangas verdes?, ¿existieron alguna vez? Pues parece ser que sí, que eran un cuerpo de policía creado por los Reyes Católicos para la persecución de delitos relacionados con la Inquisición; sus miembros vestían casacas con las mangas verdes y por lo visto no se caracterizaban por su puntualidad.
Cuando alguien quiere desear suerte, sobre todo si hablamos de espectáculos o de estrenos, no emplea la palabra suerte, si no mierda, o mejor aún, mucha mierda. El origen de esta expresión que sigue utilizándose en nuestros días hay que buscarlo en la época de los teatros de corralas, en los que el público acudía al teatro en carro de caballos. Cuantas más defecaciones equinas hubiera a la entrada del teatro, más público adinerado había acudido a ver la representación, por lo que la expresión ¡mucha mierda! significaba el deseo de que el teatro se llenase de ricos espectadores que hubieran acudido en su carruaje.
Y termino con una preciosa: tienes más cuento que Calleja. Pues es difícil tener más cuento que este señor, ya que don Saturnino Calleja tenía una editorial desde la que se dedicaba a la edición de cuentos para niños y jóvenes, así que un buen número debía de tener.
La próxima vez, más.